dimarts, 10 de març de 2009

Vida nocturna


After Dark
Haruki Murakami
Traducción del japonés de Lourdes Porta
Editorial Tusquets. Colección Andanzas (1º edición, octubre 2008)
248 páginas

Es casi media noche y el último tren acaba de salir de la estación. El barrio se queda incomunicado a la espera de que llegue el nuevo día y, con él, la normalidad. La noche no es algo normal: el ambiente se llena de tinieblas, la gente no es la misma, las calles se oscurecen. Una joven de 19 años está leyendo en un bar y, en una novela de Murakami, eso significa que tiene algo que contar.
Esa joven, Mari, deberá restar toda la noche en esa zona. Allí conocerá a Takahashi, un joven músico al que le esperan para ensayar; más tarde le presentaran a Korogi, la encargada de un love-hotel y a Kaoru, su ayudante. Shirakawa se cruzará en sus vidas, sospechoso de propinar una paliza a una prostituta china. Mientras tanto, Eri, la hermana de Mari, sigue durmiendo en “el otro lado”. Varias historias aparentemente paralelas pero que, en algún momento, se cruzarán.
Ése “otro lado” es muy común en la literatura de Murakami, siempre haciendo referencia a lugares o situaciones que debemos preguntarnos por su existencia. Habitualmente los personajes mantienen conversaciones acerca de “la otra vida” o “qué hay en el más allá”, fomentando, de esa manera, el pensamiento del lector acerca de esos temas tan trascendentales.
Murakami es, sin duda, un referente de la literatura de nuestros tiempos. Ya nos lo demostró con Tokio Blues, obra maestra de principio a fin. Pero todavía tiene más mérito que, al ser de origen japonés, sus novelas estén repletas de referencias europeas, desde cantantes hasta escritores contemporáneos. Eso hace que, al leerlo, parezca más cercano de lo que en realidad está. Su afición a la música y concretamente al jazz, la podemos rastrear en todas sus obras y ésta no es la excepción.
Los escenarios están argumentados a la perfección. No se olvida de ningún detalle. Desde la música que está sonando (habitualmente jazz) hasta el color y la textura de la camisa de la mujer que está al fondo de la escena. Todo. La manera de describir es casi cinematográfica, incluso detalla los zooms que haría el espectador si lo estuviera viendo. En ese sentido no da lugar a libres interpretaciones.
After Dark empezó con un plano general de la ciudad a punto de irse a dormir, y acaba con el mismo plano general, esta vez amaneciendo. En realidad es como un sueño, y transcurre durante las horas que biológicamente deberíamos estar durmiendo. No se puede describir cuál era el tema central de la historia pero, de todos modos, lo importante es haber pasado unas horas con Mari y sus amigos y haber disfrutado con su lectura.