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dijous, 29 de maig del 2008

Hacia un turismo responsable





“Este verano me gustaría ir de vacaciones a una de esas playas paradisíacas”, así soñaba David Gimenez, estudiante de económicas, su próximo verano. Pero es tan sólo un sueño; el dinero requerido para este tipo de viajes –playas con arena blanca- lo deja claro: es una suma muy grande para un estudiante.

¿Acaso no existe otro tipo de vacaciones que te haga gozar del mismo modo?

 

 

Turismo de masas

En efecto, el turismo de masas o el turismo de sol y playa es un turismo que se limita a ofrecer vacaciones en grandes complejos turísticos. Este tipo de turismo permite disfrutar de una forma pasiva del sol, de la arena y del sexo. Son las famosas “S”: sea, sand, sun, and sex. Éste es el paquete turístico por excelencia vendido por las miles y miles de agencias turísticas de casi todo occidente. Y, ¿por qué tanta oferta de este tipo? Porque esta oferta está considerada por la población como “unas buenas vaciones”.

El turismo de masas nace poco después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se produce la institucinalización de las vacaciones pagadas y los adelantos en tecnología que hacen más factible la posibilidad de viajar. Así pues, vemos que el turismo de masas está extremadamente relacionado con el consumo de masas. El turismo en esta época dejó de ser un fenómeno exclusivo de las clases altas ya que se había convertido en una actividad de ocio que empezaba a abrirse a otros sectores de la sociedad. El turista en este caso no experimentaba ninguna aventura porque era muy poco probable que llegase a conocer a fondo el territorio visitado. En los sesenta poco se conocía de lo que ocurría en países ajenos a los nuestros –entendemos por nuestros, los países de occidente. Lo único que se sabía era que eran países exóticos y paradisíacos donde los recursos naturales abundaban en cantidad.

Hoy en día, viviendo bajo el marco de la globalización, el turismo de masas no ha hecho más que degradar los recursos naturales de los países de acogida. Con el fin de construir más complejos hoteleros, las empresas turísticas destrozan el medio ambiente. Quieren vender la idea de paraïso, y para ello construyen hoteles gigantes en medio de playas vírgenes; obviamente, para atraer a más turistas. Es precisamente en la organización del espacio turístico de las zonas litorales donde mejor se reflejan las características del turismo de masas. Varadero (Cuba) es el ejemplo perfecto de esta ficción Este espacio es un simulacro de una ciudad. Hay una gran saturación de los edificios en frente del mar, que en este caso son los hoteles. En este paisaje estereotipado todo está calculado para favorecer la intensificación de las prácticas turísticas. Sin embargo, los valores culturales propios del lugar son degradados y sustituidos por otros importados del mundo urbano convencional, como puede ser la vida nocturna o la comida americana.

Estas ofertas turísticas son, en definitiva, a-espaciales porque el territorio no hace más que de soporte, no aporta cultura alguna al turista.

 

Las consecuencias del turismo de masas

El turismo de masas implica inversiones que involucran cuantiosos recursos: tierras, construcciones de hoteles, muelles… El desarrollo de este tipo de turismo no respeta los criterios de sostenibilidad. Efectivemente, el turismo de masas pone en peligro el medio ambiente de los países en los que actúa puesto que hace un uso irracional de los recursos naturales sobre los cuales reposa: costas, playas y mar.

El turismo de masas relaciona unas instituciones emisoras –agencias de viajes- con los países receptores; y es debido a la competencia de estas instituciones que la mayor parte los ingresos generados por el turismo van a parar a la agencias de viajes, en vez de al propio país.

Organizaciones de protección ambiental así como ONG constataron que los efectos de la globalización y, por consecuente, del turismo de masas, han generado una elevación de la tasa de CO2 atmosférica lo que implica una amenaza para el medio ambiente. Además, la industria hotelera implica –como hemos dicho anteriormente- la utilización de recursos cada vez más escasos como los bosques y el agua potable.

Es precisamente la conciencia de la fragilidad del entorno natural lo que ha conducido a plantearse la preservación de los recursos naturales.

 

Turismo alternativo

El turismo solidario y sostenible tiene como objetivo lograr el desarrollo económico, social y ambiental. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), el turismo sostenible tiene tres objetivos principales. El primero, es “asegurar que las actividades económicas sean viables a largo plazo, beneficiando a todos los agentes involucrados con una distribución justa de los beneficios, incluyendo oportunidades de empleo estable, y servicios sociales para las comunidades anfitrionas, contribuyendo a la reducción de la pobreza”. Por otro lado, hay que respetar la cultura de los países de acogida y generar un intercambio de culturas, pero conservando sus “valores tradicionales”. Y, finalmente, no desperdiciar los recursos naturales, sino fomentar “la conservación de la diversidad biológica”.

El turista alternativo se diferencia del turista de masas en muchos aspectos. Para empezar, el tipo de frecuentación está repartida a lo largo del año. Es decir, que el turista alternativo no viaja de forma masificada y estacional como lo hace el otro tipo de turista. Su contacto con el territorio es íntimo porque participa de la cultura, de la naturaleza y de la gastronomía del país receptor; a diferencia  del turista de masas que goza solamente de vacaciones monotemáticas –sol y playa. Además, el hecho de que el viajero responsable se hospede en hoteles pequeños, y no en grandes complejos turísticos, contribuye al desarrollo del país.

Así pues, el turismo sostenible aparece como dice Beatriz Martín de la Rosa (licenciada en Filosofía por la Universidad de La Laguna, Islas Canarias) “ como la solución a los desastres del turismo convencional o turismo de masas”. El turista ya no es lo que era antes. Ahora se preocupa por el medio ambiente y por la cultura del país anfitrión. Además, ayuda a proteger los ecosistemas naturales, evitando toda contaminación. Impacta, pues, positivamente en el entorno con su presencia, favoreciendo el comercio justo y el enriquecimiento local. El viajero que es responsible prioriza los comercios locales. Empatiza con los ciudadanos del país receptor, es decir, puede ponerse en la situación de las personas con las que se relaciona. Hay que entender que en otros países las personas pueden ser más reservadas, ponerse en su lugar, y sonreirles puede cambiar las cosas.

 El turista alternativo busca la proximidad con el país de destino. Busca, en definitiva, la autenticidad del país que le acoge.

dijous, 22 de maig del 2008

Como un sueño


En el anden de la parada Bonanova tan sólo hay una veintena de personas esperando a las ocho y cuarto de la mañana. Cada una de ellas está pensasitiva. Cada una de ellas está sola. Llega el tren, y todos los pasajeros se levantan casi al unísono. Entramos.

El metro. Éste es el lugar donde de conviven las grandes miradas. Así como en el anden los individuos no se miraban apenas, aquí, dentro del metro eso es imposible. El espacio, reducido, hace que tu mirada se cruce infinitas veces con personas desconocidas. Al entrar, los pasajeros que se encuentran dentro pasan a observar a los recién llegados. Una mujer que ha entrado en el mismo vagón que el mío se precipita hacia un asiento libre. Parece como si hubiera visto de antemano el asiento. Agradece que la dejen pasar a los que están a su alrededor que la dejen sentar. La sonrisa en su boca no falta.

Dado que el metro está bastante lleno -todos los asientos están ahora ocupados en mi vagón- decido apoyarme en una de las puertas. Como estoy de pie y no tengo nada que leer ni música que escuchar, presto atención a lo que me rodea. Unos leen. Otros, sobre todo jóvenes, se encierran en su mundo, el mundo de la música. Otros simplemente miran. Pero la mayoría de pasajeros está leyendo los periódicos gratuïtos; cada uno de ellos lee uno en función del que se hayan encontrado o en función del que le hayan dado en la boca del metro. Sin embargo es una lectura poco profunda porque a cada ruido estridente o en cada parada, la vista se abalanza sobre el prójimo; es decir, sobre el otro, sobre el desconocido. Todos, los lectores, los curiosos o los insimismados, acaban mirando a alguna persona de las que le rodean. Pero eso no es todo porque al mirar nuestros pensamientos se disparan. No hace falta las palabras para comunicarse. La ropa, el rostro o la mirada dicen mucho de una persona. La bolsa de deporte que lleva el hombre a mi izquierda sugiere que no entra a trabajar a primera hora. Delante suyo hay una mujer de corta edad, ésta le mira; otro cruce de miradas, otro pensamiento. Cuando uno observa, imagina, fantasea. Por eso el metro es uno de esos sitios en los que la imaginación alcanza su punto máximo. Todos son desconocidos, todos tienen su propia vida. Y todos tienen otra vida, la vida que el observador proyecta en ellos. En el metro, los individuos sueñan con la vida de los que tienen al lado.

De ahí que el metro sea como un sueño, porque al fin y al cabo, todo es fantasía.

dijous, 15 de maig del 2008

"El monstruo"



Tras la hospitalización de una chica de 19 años, Kerstin, en un hospital de Amstetten (a unos 100 kilómetros de Viena, Austria) el pasado 19 de abril, la policía local descubre la doble vida de Josef Fritzl. En 1984, el austriaco Josef Fritzl secuestró a su hija Elisabeth de 18 años, y la encerró en el mismo sótano de su casa. El mundo entero conoce ya las barbaridades y las atrocidades que este hombre de 73 años cometió durante 24 años a su hija. La violó sistemáticamente durante el cautiverio de donde salieron siete hijos- nietos, de los cuales tres vivían con los abuelos, Josef Fritzl y Rosemarie, su mujer.

Los medios lo han bautizado como “el monstruo de Amstetten”. Pero, ¿monstruo no es aquel que no es humano?  Así es; los medios han caracterizado a Fritzl como un ser que no pertenece a la especie humana. Ahora bien, Fritzl es un hombre, por eso me pregunto por qué tanta insistencia en pensar que no lo es. ¿Para intentar justificar sus actos tal vez?

Parece que los medios de comunicación y la opinión pública en general creen que algo tan atroz no pueda ser obra de un ser humano. Sin embargo la historia nos ha enseñado a fuerza de golpes –entendiendo por golpes las guerras, los genocidios y demás- que los hombres pueden llegar a ser malvados sin estar locos, es decir sin padecer ninguna enfermedad mental. El neuropsiquiatra Fernández Liria escribió para El País: “empezamos a querer ver enfermos mentales donde sólo hay malvados y acabamos viendo malvados donde sólo hay enfermos mentales”. Recordemos, además, que apenas unos días antes del terrible descubrimiento, Fritzl parecía el típico señor mayor. Sus vecinos aseguran que era un hombre atento y educado; y que en ningún momento sospecharon nada raro. De hecho su mujer, Rosemarie, ha afirmado repetidamente a todos los medios internacionales que no sabía nada de nada. Fritzl con extremada cautela y con toda su conciencia elaboró una desaparición perfecta. Justo cuando su hija Elisabeth, con tan sólo 18 años, quería irse de casa, Fritzl la secuestró afirmando que la joven se había adherido a una secta. Lo hizo con la seguridad de no levantar sospechas. Durante los 24 años que la tuvo encerrada en el zulo, el terrible hombre se las maquinó para comprar las necesidades básicas de su hija y de sus otros tres hijos- nietos que estaban también encerrados; siempre sin levantar sospecha. ¿Acaso un enfermo mental puede mantener una doble vida sin que nadie de su alrededor se percate? La respuesta parece obvia: un enfermo mental no podría hacerlo. Por eso Fritzl no puede ser culpado como un loco.

"Mi deseo de mantener relaciones con Elisabeth era cada vez más fuerte […]Yo sabía que ella no quería que le hiciera esto. Sabía que le estaba haciendo daño. Pero era como una adicción. Quería tener hijos con Elisabeth". Estas son algunas de las palabras que Fritzl pronunció tras ser interrogado. Y admite claramente que “sabía que le estaba haciendo daño”; es decir que distinguía perfectamente entre el Bien y el Mal a diferencia de un enfermo; y sin embargo siguió con su tortura más de dos décadas.

El crimen ha dejado estupefacto a millones de personas. La mayoría se refiere a Fritzl como un “monstruo”. ¿Será por la rareza, es decir por lo sorprendente del caso? En realidad no sé si es por la rareza o por el miedo a pensar que dentro de nosotros hay potencialidades malas.

Dicho de otra manera, creo que es importante saber que todo ser humano tiene capacidad de hacer el mal, y no sólo un monstruo. Así, estamos lejos de la concepción que Rousseau tenía de la sociedad: aquella en la que todos los hombres pueden vivir sin leyes, sin normas porque el hombre quiere lo mejor para la comunidad. Está comprobado que muchas personas con conciencia y con educación no quieren lo mejor para el prójimo. Por esta misma razón hay que contemplar la posibilidad de que, como decía Fritz Lang, dentro de cada uno de nosotros pueda haber un asesino.

dijous, 24 d’abril del 2008

San Jordi, Barcelona en la calle


La calle Tallers se encuentra repleta de personas de aquí para allá. Nada extraño teniendo en cuenta que es una de las calles más transitadas del centro de Barcelona. Al llegar a la calle Pelayo, todo son cuerpos sin rumbo, las personas tan sólo pasean. Es San Jordi; una fiesta muy celebrada aquí en Cataluña. Algunas personas prefieren llamarlo el “segundo día de los enamorados” -el primero, San Valentín- o el “día de la rosa y del libro”.

Las calles que rodean Plaza Cataluña están abarrotadas. Hoy todas las librerías han sacado sus libros a la calle. De la misma forma que los libros ocupan gran parte de las aceras, las rosas son hoy también las protagonistas. Miles y miles de rosas rojas así como blancas, azules y  multicolores llenan las calles de Barcelona dándoles un color especial. Oigo como una mujer con una rosa en mano le pregunta a un vendedor del Fnac: “¿cuál es el libro más vendido?”, a lo que el joven dependiente contesta rápidamente: “El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón, y con diferencia”.

Colas y colas de personas alrededor del “Triangle” esperan a que alguno de sus autores favoritos les firme un autógrafo. Niños y adolescentes esperan bajo un sol infernal a la una del mediodía a que el joven rapero, Porta, les firme un libro que acaba de publicar. Así es, un libro, no un disco.

Voces familiares provenientes de un altavoz me llaman la atención. Corro hacia ellas, y ahí está Manel Fuentes en directo para Catalunya Radio desde Plaza Catalunya. Sube al escenario, donde se encuentra Manel Fuentes, una chica joven. Tras unas bromas, la joven se decide a cantar una canción de Manu Guix, Tres minuts; pero no sin el acompañamiento de Guix al piano. Desde luego, es una chica extrovertida.

Me dirijo a la misma Plaza Cataluña al ver la cantidad de personas que se concentran en la plaza. No podía ser menos, TV3 ha decido emitir “Els matins” de Josep Conill en directo. Es todo un éxito, sobre todo en el momento en que Josep Conill empieza a repartir rosas. Gritos de mujeres dicen: “Conill quiero una rosa”, “Josep, aquí, aquí también queremos rosas”.

Decido dirigirme hacia las ramblas para ver cómo conviven los quioscos, las tiendas de animales y los estantes propios del día de Sant Jordi. La cantidad de gente que sube y baja las ramblas es sorprendente. Nadie limita el tráfico de transeúntes, se nota; a cada paso, un movimiento sútil para no toparse de frente con otro individuo. El paso a los coches está muy  restringido en las ramblas. De hecho la muchedumbre pasa a ocupar la carretera.

Es festivo. Los tambores, los cánticos y los bailes procedente de la calle San Pau lo demuestran muy bien. Es un día para disfrutar con todos.

 

dilluns, 21 d’abril del 2008

El diálogo con el cine catalán irrumpe en el CCCB

Cinergies. El cinema català en diàleg amb… es el nombre que El Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació de la Generalitat de Catalunya y el CCCB han elegido para el ciclo de diálogo sobre cine que comenzó ayer lunes en el auditorio del CCCB. El ciclo responde al diálago que hubo entre Victor Erice, director de cine español, y  Abbas Kiarostami, director de cine iraní; es decir entre el cine español y el cine iraní. Así, los encuentros entre los diferentes directores de cine catalán con sus homólogos del cine internacional van a tener la misma forma. Cada una de las conferencias estará presidida por un director de cine catalán y por otro director de cine escogido por uno de los cineastas catalanes. Las diferentes parejas que se formarán no son artificiales; los puntos que tienen en común existen previamente. El cine que hacen es, precisamente, su punto en común.

Ayer tuvo lugar el primer encuentro entre dos de los cineastas a las siete de la tarde en el CCCB. El diálogo lo patrocinaron Albert Serra, director de cine catalán, y Lisandro Alonso, director de cine argentino. Ambos coinciden en muchos aspectos cinematográficos como puede ser la destrucción de la narratividad o la negación a tener un guión previo, así como la elección de actores desconocidos.

El objetivo del diálogo entre los dos directores es que pongan en común sus ideas y que hablen también de sus divergencias, según los tres programadores de Cinergies, Joana hurtado, M. Martí Freixas i anna Petrus.

Los cuatro encuentros que van a surgir de Cinergies. El cinema català en diàleg amb…  con una periodicidad trimestral son una muestra de la “pluralidad de propuestas” del cine, según Jordi Balló, director de exposiciones del CCCB.

Con el fin de que continúe la comunicación entre los diferentes directores de cine, los organizadores de los actos, Jordi Balló, y los programadores de Cinergies junto con Sebastià Alzamora, Departament de Cultura i Mitjans de Comunicació de la Generalitat de Catalunya, han asegurado en la rueda de prensa de ayer que se publicarán catálogos de los distintos debates. Además la entrada a las conferencias es totalmente libre.

dijous, 17 d’abril del 2008

Un final curioso para un comienzo previsible

“Un licenciado en periodismo no puede comenzar a trabajar en un periódico global de la misma manera que un médico no comienza nunca siendo un médico especialista”, con este paralelismo definía Josep Ramon Correal, director general del grupo La Mañana (Lleida), lo que implica comenzar a ser periodista.

Los invitados a la mesa redonda “Periodisme de proximitat”, que ha tenido lugar este jueves 17 de abril en la Facultat de Comunicación Blanquerna de la Universidad Ramón Llull con motivo de las XIV Jornades Blanquerna, han defendido fervientemente el periodismo local, aquel que te explica la realidad que pasa a tu alrededor.

El primer invitado en tomar la palabra fue Josep Ramon Correal, quien  afirmó con seguridad que en el mundo de la prensa nacional, el modelo local es el ganador. “Yo quería ser corresponsal en Nueva York, ser un gran periodista; pero si no hubiera trabajado nunca en prensa local no sabría lo que es hacer periodismo de proximidad, periodismo para el otro”; mientras decía esta frase algunas personas del público asentían con la cabeza como si hubieran vivido lo mismo. El entusiasmo con el que defendía el periodismo de proximidad hacía que todos los que estabamos en la sala entendiéramos que el periodismo que se acerca al prójimo es el que vale la pena.

Alex García, director de programas de Radio Gladys Palmera, tras advertir tímidamente que su intervención sería en castellano, explicó lo que supone tener una emisora dedicada a la cultura y a la música latina. “ Nos han encasillado como una radio que intenta integrar a los inmigrantes de américa latina”; sin embargo, su radio no va dirigida exclusivamente a un público latino, sino que “va dirigida a todo el mundo que quiera compartir esa cultura”.  El avance de la tecnología ha sido uno de los temas recurrentes en esta conferencia. Este avance hace que todo los modelos comunicativos evolucionen; hoy, absolutamente todos los medios (prensa, radio o televisión) tienen su web propia. La tecnología es la que nos mueve.

Cristina Vicente, directora de los informativos de BTV, insiste –no sin razón- en que la tecnología es un factor muy importante en la comunicación. De aquí en adelante tendremos “una televisión a la carta”, es decir, aquella en la que uno elige los programas que quiere ver independientemente si son del mismo canal. Con convicción, Cristina afirmó que periodismo de proximidad es periodismo que emociona. Aquí radica la diferencia entre un medio global y un medio local. En un medio local todo es suceptible de ser noticia, “los atributos son muy elásticos y por eso todo lo que pasa en Barcelona es noticia”. Otra de las diferencias entre una cadena nacional o privada, como por ejemplo Tele5, y una local, como por ejemplo BTV, es la manera de explicar las noticias. En las locales para conseguir la proximidad explican los hechos a través de personas con una cara y un nombre, porque es “a través de las historias que ha vivido alguien que entiendes mejor lo que pasa a tu alrededor”. El joven moderador, Xavier Sastre (director jefe de la Nova Ciutat Vella) concluyó con gracia que “en el pot petit hi ha la bona confitura” para mostrar que la prensa local es la que apuesta por un buen periodismo, por el periodismo de proximidad, por el periodismo de emoción y, por lo tanto, por el periodismo humano. Porque si perdemos el periodismo humano, aquel que mira a la persona de frente y se empapa de su entorno, perdemos la esencia de la comunicación.

El acto finalizó de una de las maneras más extrañas. En el turno de preguntas, un hombre de avanzada edad se levantó y, sin ningún tipo de respeto, comienzó a criticar al moderador y los invitados bajo los abucheos de toda la sala. “Fuera”, “no tiene respeto alguno”, “¿a qué ha venido usted aquí?” y demás exclamaciones son las que se oían frente a la agresión verbal del “investigador de comunicación reconocido internacionalmente”, según las palabras de este hombre de unos setenta años.

 

dimarts, 15 d’abril del 2008

Cuando la inquietud se transforma en solidaridad


   Ha tenido lugar este martes a las diez de la mañana la conferencia "Solidaritat en positiu, com sempre". Es el tercer año que las Jornades de Comunicació Blanquerna de la Universidad Ramón Llull organizan un acto en el que el tema principal es la "solidaridad". La conferencia, con motivo del eje central en el que giran las XIV Jornades de Comunicació Blanquerna, "EN POSITIU! Bones notícies del món de la comunicació", ha tratado sobre la experiencia positiva que supone colaborar en un campo de trabajo.
  La moderadora Sandra Balsells, profesora de la Facultat de Comunicació Blanquerna (FCB) y fotógrafa profesional, ha empezado la conferencia recordando el tema y presentando a las invitadas; todas estudiantes de la facultad. La aula, considerablemente llena teniendo en cuenta que al mismo tiempo habían otros dos actos muy interesantes para el mundo de la comunicación, quedó en silencio desde la primera palabra de la moderadora.
  Lara Costa, estudiante de primero y voluntaria en el centro Madre Teresa de Calcuta, nos ha explicado qué le motivó a irse para ayudar a la población india. Con una mirada que desprende ilusión, Lara explica que con tan sólo diecisiete años decidió viajar con otras seis amigas a India para ayudar a los niños de este país. Tras solucionar ciertos problemas con sus padres debido a su corta edad, Lara pudo por fin coger el avión que a principios de julio del 2007 la llevaría a Calcuta. "La primera bofetada fue el olor!", con esta frase define Lara su llegada a India. La joven estudiante viajó a Calcuta sin tener nada organizado: "seguimos las indicaciones que otra voluntaria de Barcelona en la India nos había dado". De esta forma, Lara empieza a contar su experiencia en la ciudad. Lara fue a parar al centro Madre Teresa para mujeres en vez del de niños porque éste estaba repleto de voluntarios. Como anécdota, pero sin dejar de transmitirnos todas sus emociones, explica su grado de sorpresa cuando vio como dos hombres se lavaban los dientes con el agua de los monzones; ese agua que le cubre a uno hasta las rodillas y que lógicamente está sucia. Asegura que su paso por la India ha sido una "experiencia increible", y que ya está contando los días que le quedan para su próximo viaje. Recuerda con nostalgia la sensación que tuvo al volver a Barcelona: "fui a trabajar sin pedir nada a cambio, pero me dio la sensación que me llevaba más de lo que había dado". Tras mostrarnos su reportaje fotográfico -éste intenta recaudar fondos para el centro Madre Teresa- Lara afirma con humildad que "las miradas de aquella gente lo transmiten todo, sus ojos son totalmente transparentes".
  Carmen Moreno, estudiante de cuarto de Comunicación Audiovisual viajó como voluntaria a Bolivia el pasado julio con la Universitat Ramon Llull. Asegura que fue su inquietud por descubrir otras realidades lo que la llevó a Bolivia. "Ya había pensado trabajar como voluntaria en países en desarrollo, pero evidentemente tienes que ahorrar". Con esta afirmación, Carmen Moreno abre la cuestión del enorme gasto que supone. Todas las invitadas estaban de acuerdo en que el hecho de irse de voluntariado con una ONG no implica que todo esté pagado. Como dijo la moderadora irónicamente "de vacaciones pagadas nada". Carmen continúa explicando como respuesta a una pregunta del público el trabajo que cada voluntario tenía según sus estudios. El estudiante de psicología era el encargado de ayudar a todas aquellas mujeres que habían sido violadas, mientras que el estudiante de comunicación era el responsable de dar voz a aquellas personas que querían mostrar su realidad. Con pena, la estudiante de audiovisuales habla sobre lo difícil que suponía decir a los jóvenes bolivianos que iban drogados que no podían ayudarles. Los cuatro proyectos en los que colaboró prohibían tajantemente atender a los adolescentes drogados; "por eso mismo te los encontrabas al día siguiente en la puerta de tu habitación". Varias veces repetía Carmen la sensación que tuvo al llegar a Bolivia: "todo es tan diferente, ves la miseria que hay, pero cuando los niños de ahí te abrazan tan fuerte, te contagian la felicidad". Habla también de lo que la altitud suponía para ella y todos sus compañeros.
  Pero la pobreza no sólo existe en países en vías de desarrollo. Miles de personas del primer mundo sufren a diario la miseria. Esto fue precisamente lo que pensó la tercera invitada Alba Danés, voluntaria en Holanda con SCI (ONG). A diferencia de las dos otras invitadas, Alba decidió marcharse a Markelo, un pequeño pueblo a dos horas de Amsterdam con el fin de trabajar con niños inmigrantes o refugiados "ya que muchos de ellos venían de un país en conflicto". El proyecto en el que trabajó consistía en hacer actividades con los niños tales como jugar, escribir o incluso cocinar. A la pregunta "¿existía algún tipo de racismo en el centro en el que trabajaste?", Alba asegura que existía cierto racismo entre algunos inmigrantes, pero que nunca sintió el rencor en los ojos de un inmigrante hacia ninguno de los voluntarios; "al contrario, estaban muy agradecidos de que estuviésemos ahí con ellos". Una de las cosas que más le gustó fue "la mezcla de nacionalidades, los voluntarios éramos todos de diferentes lugares"; por su expresión sonriente al decirlo, se intuye un aspecto muy positivo. Al hablar del idioma, su tono de voz débil pone de manifiesto que el hecho de no hablar el mismo idioma que los inmigrantes del centro era todo un obstáculo para comunicarse con ellos ya que éstos no hablaban ni tan siquiera inglés.
  Sin embargo, al finalizar la conferencia, Lara Costa, la joven voluntaria en Calcuta, reconoció que el idioma no supuso ningún impedimento a la hora de comunicarse, puesto que con las miradas "ya te lo decían todo".
  Y durante estas dos horas, el público se mantuvo en silencio cautivado por la retórica de las tres jóvenes, sólo los aplausos después de los reportajes y el turno de preguntas dio la voz a los oyentes.

dijous, 10 d’abril del 2008

"Me siento muy integrado, y no tengo la nacionalidad española"

El peruano Oswaldo Ramírez lleva diecisiete años viviendo en Barcelona. Tras una dura separación decide en 1991 coger un avión hacia España con el fin de viajar. Al finalizar los tres meses que la ley otorga a un turista para quedarse en España, Oswaldo Ramírez empieza una vida bajo la ilegalidad. Con diferentes trabajos mal pagados a la espalda, Oswaldo consigue finalmente los papeles en 1994 gracias a la hija de los ancianos a los que cuidaba. 
  Ahora Oswaldo Ramírez está a la espera de conseguir la nacionalidad española.

  ¿Qué le empujó a venir a España?

Yo vine a España en el 91 por motivos de una separación. Las cosas iban mal con mi mujer y nos separamos. A partir de aquí tuve ganas de viajar y me vine aquí.

   ¿Eligió España por la lengua o fue por otro motivo?

Bueno… de hecho antes de venir a España, yo quería viajar a Canadá porque tengo familia allá. Pero por motivos de que no me dieron el visado, decidí ir a una agencia e informarme. La señora de la agencia me dijo que porqué no me iba a España que en ese entonces, en 1991, no pedían el visado. Entonces, ella me dijo que me arreglaba todos los trámites para ir a España; además me pareció buena idea porque se habla la misma lengua.

Recuerdo que la chica de la agencia me dijo que necesitaba llevar como mínimo 2000 dólares para así no tener problemas en la frontera.

  ¿Fue entonces cuando decidió venir directamente a Barcelona?

No, en realidad no pensé en ir a Barcelona porque no conocía a nadie. Pero conocí a un hombre ahí en la agencia, también peruano, que me preguntó a dónde iba. Fue entonces cuando le expliqué mi historia, que venía de una separación, y que no tenía un rumbo exacto, no sabía adónde iba a ir; solamente sabía que viajaba a España. Fue, precisamente, este “amigo” el que me dijo que fuera a Barcelona porque él conocía a un amigo que nos podía ayudar a encontrar trabajo. Y así fue como en 1991 fui a parar aquí, a Barcelona.

   ¿Tuvo problemas en la frontera?

Lo cierto es que no tuve ningún problema. Al llegar a Barcelona, lo primero que me preguntaron los policías en el aeropuerto fue si venía como turista. Lógicamente, les dije que sí. Me preguntaron también si llevaba suficiente dinero porque como sabrás durante esos años con el gobierno de Felipe González hubo bastante inmigración. Pero en ese aspecto no tenía problemas porque yo llevaba poco más de 4000 dólares.

Recuerdo una cosa que me impactó: ver como repatriaban a otros muchos peruanos. El caso es que muchos de ellos venían a España con tan sólo 300 dólares, y la policía sabía que trabajarían ilegalmente. Yo, sin embargo, venía por otros motivos.

  ¿Qué dejó de familia en Perú?

Cuando yo me marché de Lima a Barcelona deje a toda mi familia allá. Tengo tres hijos; ahora la mayor tiene 33 años, el hombre tiene 28 y la pequeña tiene 26 años. Y también deje en Perú a mi mamá, mi papá y todos mis hermanos.

  ¿Cómo se relacionaba con su familia? ¿Por carta, teléfono, internet?

Con mi familia siempre me he relacionado muy bien por teléfono. Alguna vez por carta, pero es mucho más sencillo por teléfono. Tengo una tarjeta que me cuesta cinco euros y con ella puedo hablar hasta 195 minutos con el extranjero. Creo que por internet casi nunca he contactado con mi familia, tal vez alguna vez; pero el teléfono me sale más a cuenta. También mandaba dinero a mi hijos cuando eran pequeños para que pudieran pagarse el colegio.

  ¿Cuánto tardó en volver a Perú?

Unos  tres años tardé en volver porque aún no tenía los papeles en regla, y si volaba me arriesgaba a no volver. De hecho volé a Lima justo cuando empecé a trabajar con personas mayores como enfermero. Fue la hija de los dos ancianos que cuidaba la que me propuso arreglarme los papeles. Para ello necesitaba tener un contrato. El problema estaba en que en aquel entonces uno no podía renovar sus papeles desde España, por eso tuve a viajar a Lima. Mi única opción para renovar mis papeles era ir a la embajada de España en Lima. Y claro, uno vez allí pues visité a toda mi familia. Luego ya me vine otra vez para Barcelona.

  ¿Se sintió desarraigado en España? Me refiero a si añoraba su país, su familia.

Bueno… a ver cómo se dice, la tierra llama, ¿comprende? Lo que más echo de menos es la familia, mi madre que ya tiene 95 años y mis hijos. Pero claro, ahora ya estoy acostumbrado a estar aquí.

  ¿Esto significa que te sentiste acogido en Barcelona?

Sí, en parte sí. A ver, como en todos los lugares del mundo uno se encuentra con gente desagradable. En mi caso, me sentí bastante acogido. Pero tengo que reconocer que al principio fue duro porque no tenía a nadie. No tenía a nadie en quién confiar o quién apoyarme si necesitaba algo. Sin embargo, el peruano que conocí en el avión me presentó a un empresario, que poco después me daría trabajo. Y así poco a poco fui conociendo a más gente.

  Así que consiguió trabajo fácilmente, ¿no?

Así es. Cuando yo llegué a Barcelona, el amigo peruano que conocí en el avión me presentó a su “famaso” amigo empresario. Y así fue como comencé a trabajar al mes de haber llegado aquí. El empresario nos consiguió trabajo a los dos, pero el problema fue que nada más empezar a trabajar, éste nos explotaba; trabajamos más de diez horas diarias a cambio de unas pocas pesetas.

  Frente a tal explotación, ¿qué decidiste hacer?

Como en aquel entonces todavía no tenía los papeles no podía denunciarlo. Además yo entré en España como turista, pero los tres meses que te dejan estar como turista ya se me habían agotado, así que no podía hacer nada; sólo tenía la opción de irme.

Fue justo después de dejar el primer trabajo que decidí irme a Vilafranc del Penedés por medio de otro amigo que conocí aquí en Barcelona.

  Y en Vilafranc del Penedès, ¿de qué trabajaba?

Comencé a trabajar en la construcción de Ferraya. Estuve un año y  un mes trabajando en la obra, pero ilegalmente porque aún no tenía mis papeles en regla. Después, en el 92, el año de las Olimpiadas, pasó lo mismo que está pasando ahora: hubo un incremento de la desocupación. Así que opté por volverme a Barcelona.

  Durante todo este tiempo en Barcelona y en Vilafranc del Penedès, ¿te relacionabas más con españoles o con latinoamericanos?

Bueno, en Vilafranc del Penedès estuve trabajando con españoles, marroquíes y peruanos. Y en Barcelona, en todos los lugares donde trabajé habían más españoles que latinoamericanos por lo que me relacionaba bastante con personas de aquí. De hecho cuando regresé a Barcelona empecé a trabajar en una imprenta en Verneda, donde sólo habían dos peruanos. En esta empresa estuve trabajando durante nueve meses, también ilegalmente, y casi exclusivamente con barceloneses.

  Después de estos nueve meses, ¿qué hizo?

Después de estos nueve meses me dijeron que me iban a despedir porque querián quitar un turno. La empresa dividía a los trabajadores en tres turnos; y a mi me tocaba el tercero. Me dijeron que por motivos de que yo era un inmigrante ilegal decidían sacar el tercer turno, que pasaría a ser compartido por el primero y el segundo turno.

A partir de entonces, estuve tres o cuatro meses sin empleo hasta que empecé a trabajar con personas mayores (ancianos).

  ¿Cómo decidió ponerse a trabajar con ancianos?

El caso es que dada la desocupación que había en esa época yo no tenía ningún trabajo; así que por medio de otro amigo que conocí en la imprenta decidí apuntarme en una agencia para el cuidado de las personas maayores en 1994. 

 Veo que las personas que ha ido conociendo a lo largo de sus tres primeros años en España han sido clave para ir encontrando trabajo.

Más o menos… Piensa que yo me vine a España sin conocer a nadie. Además cuando terminaron los tres meses que me permitían estar en España legalmente, sólo te quedan los contactos que vas haciendo para tirar hacia delante.

  ¿Las costumbres de aquí te resultaron muy diferentes a las de tu país?

Al principio sí. El cambio de horario a de afecta un poco porque son seis horas de diferencia, ¿comprendes? Eso fue un cambio rotundo, pero al final uno se va acostumbrando. Con  las comidas no he tenido ningún problema.

Una de las cosas que diferencia España de Perú son las infrastructuras; en Lima éstas están muy mal.

  Y, ¿qué me dices de la cultura catalana? ¿Te costó aprender esta lengua?

¿Sabes? Ahí en Perú se dice que los catalanes son unos racistas; eso tienen entendido aunque no conozcan personalmente a ningún catalán.

La lengua catalana aún no sé hablarla, pero ahora sí que a entiendo. Cuando llegué a Barcelona no se hablaba tanto el catalán como ahora. Con el tripartito el catalán ha ganado terreno.

  ¿Cree que además de la nacionalidad, el catalán es fundamental para estar integrado en Barcelona?

No. Después de diecisiete años en Barcelona me siento muy integrado en este país, y ni tengo la nacionalidad ni sé hablar el catalán; eso sí lo entiendo perfectamente.

Pedí la nacionalidad hace dos años, pero el proceso es muy lento, dura aproximadamente tres años. Además para obtenerla tengo que divorciarme de mi mujer porque cuando me marché de Perú sólo nos habíamos separado así que legalmente seguíamos casado. Ahora todos estos trámites ya están en proceso, y pronto conseguiré la nacionalidad española. Mientras tanto tengo un carnet que corresponde a lo que para ustedes es el D.N.I; es un permiso de contrato de trabajo y de residencia.

   ¿Nunca ha deseado que sus hijos vinieran a vivir a España?

Sí, sí; lo comenté. Pero ellos nunca han querido venir aquí. Están muy atados a Lima.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

dimecres, 12 de març del 2008

Mucho color

 Espectáculo: Bollywood- The Show
Una producción original del film Metropolis Bombay Fantastisch Muziek.
Director: Toby Gough
Coreógrafa: Vaibhavi Merchant
Música: Salim and Sulaiman Merchant
Decoración: Sabu Cyril, premio al Mejor Director de Arte del cine hindú
Lugar: Teatro Tívoli, calle Caspe con Paseo de Gracia, Barcelona
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Bollywood - The Show nace de los múltiples viajes que Toby Gough, autor y director del musical, ha hecho a lo largo de sus proyectos humanitarios. "The Merchant of Bollywood" es una producción que sabe convinar la danza, la música y el teatro. 
  Partiendo del deseo de un hombre (Shatilak, el último de la dinastía Merchant) de que perdure la danza de los dioses, empieza un espectáculo lleno de color. Con sólo una estatua de un Buda en el escenario, varios bailarines se unen al compás de la música clásica hindú formando con sus prendas coloridas un auténtico culto a los dioses. El triunfo de la coreografía se debe precisamente a una de las coreógrafas más conocidas de Bollywood, Vaibhavi Merchant. 
  Pero lejos de ser un musical monótono, el espectáculo da un giro cuando la protagonista del musical y nieta de Shatilak, Ayesha, decide abandonar su tierra para convertirse en la coreógrafa de los modernos filmes de Bollywood. A partir de aquí empiezan una serie de escenas en las que la música y los bailes dejan de ser los tradicionales. La gran industria de Bollywood se ha sumado a la globalización, y las danzas folklóricas se transforman en bailes vanguardistas. Un vestuario provocador, una música estridente y un ritmo imparable son los elementos que caracterizan estos nuevos bailes de Bollywood. Los rostros de las personas que forman el público reflejan atención y fascinación por unas danzas ajenas.
  Ayesha, temerosa de que no quede nadie en su familia que perpetúe la tradición familiar, vuelve a su pueblo donde  hará que la danza de los dioses y los nuevos estilos occidentales de danza sean compatibles.
  Los artistas a lo largo del show muestran su increíble capacidad de baile. Camuflados bajo las muy distintas prendas, los bailarines se mueven al unísono gracias a la precisión de sus movimientos.  Las actores han sabido dar al espectador lo que quería, es decir que han cumplido con las expectativas de éstos: observar el baile tradicional de la cultura india.
  El musical concluye con la combinación armoniosa de los ritmos tradicionales hindués y los temas musicales de más éxito de los filmes de Bollywood. Bollywood- The Show destaca sobre todo por su vitalidad, por su color.
  

  

Sin "el plus" de la información no hay periodismo

 Con unos quince minutos de retraso empezó la conferencia presidida por Francesc Valls (subdirector de El País),  por Sebastià Serrano (director adjunto de El Periódico) y por Joan F. Domene (director adjunto de 20 minutos) en el Col-legi de Periodistes de Catalunya. El cuarto invitado, el subdirector de La Vanguardia, Josep Alberola no pudo asistir debido a un "problema personal", según el moderador de la conferencia. El tema principal sobre el que giraba el diálogo era "el futuro de la prensa escrita"; un título que según los periodistas no se ajustaba del todo al tema del que iban a hablar. Justificaron la afirmación aludiendo a que si supiesen cuál es el futuro de la prensa escrita no se encontrarían sentados dando una conferencia en la que el problema que se discute es la incertidumbre de la prensa escrita.
  Tras la presentación que el moderador hizo de los invitados, uno por uno dieron su respectiva visión del periodismo escrito. Los tres coincidieron en que la situación actual del mercado de la información es muy compleja: no sólo conviven prensa de pago y prensa gratuita, sino que también conviven la televisión, la radio e Internet con éstas.
  El subdirector de El País aseguró que los periódicos de pago seguirán existiendo pese a las nuevas formas de comunicación puesto que el papel fundamental de la prensa escrita es la de ir más allá de la pura información. La prensa escrita es la encargada de dar "el plus" a la información. Francesc Valls dio como ejemplo los teléfonos móviles: ve imposible que esta tecnología sea capaz de informar más allá del simple hecho. 
  El director adjunto de El Periódico asintió, y dijo que "el plus" significaba periodismo de investigación. Ir más allá del hecho, es decir, ir más lejos del dato objetivo implica la interpretación del periodista; "el periodista ha de contextualitzar i interpretar els fets que reb per així donar una informació més completa i competent".
  El éxito que está teniendo Internet como vía de información también se comentó. De hecho el que más tiempo le dedicó fue el director adjunto del periódico gratuito 20 minutos, Joan F. Domene. Insistió en que el éxito de Internet se debe, principalmente, al hecho de que hace un periodismo personalizado en el que se explica lo que los lectores quieren leer. La interacción que permite Internet también es una de las razones de su auge. Fue en este aspecto en el que todos coincidieron más: la prensa escrita tiene que hacer un periodismo más a medida del lector.
  Las discrepancias vinieron a la hora de hablar de política lo que le dio a la conferencia un ritmo más rápido. El director adjunto de 20 minutos, Joan F. Domene, no estaba de acuerdo en que la mayoría de los periódicos de pago aparentaran objetividad cuando en realidad tienen una línea política muy definida. Los dos otros invitados replicaron en que no ven mal el hecho de decir explícitamente a quién se debe votar.
  Finalmente, tras un turno breve de preguntas que se centraban en si el periodismo escrito de hoy sigue siendo creíble o en si sigue siendo rentable, los representantes de los periódicos concluyeron en que el periodismo sigue siendo rentable.  Y lo más importante: el periodismo no está en crisis puesto que ven imposible que las nuevas tecnologías puedan llegar a suplantarlo, pero sí ven la necesidad de un cambio.

dilluns, 25 de febrer del 2008

Violencia gratuita

Cuando uno tiene que escribir una columna siempre está en busca de temas; mirando en cualquier rincón con el fin de encontrar el tema perfecto.
Lejos de tener el tema perfecto, el otro día al salir de la Facultat de Comunicació Blanquerna, me encontré a unas veinte personas esparcidas en la calle. Lo curioso no era que estuvieran a la salida de la facultad, sino que todos miraban hacia una misma dirección como si de una profecía se tratara. Atónita, salí corriendo hacia la salida impulsada por mi gran curiosidad. Lo que advertí al salir no fue precisamente lo que me había imaginado: alguien relevante que suscitara interés alguno. No; no era ni de lejos algo de este tipo. Lo que ocurría al traspasar las puertas corredizas de la facultad era una pelea.
Un hombre de origen pakistaní, o indio, estaba agrediendo a un vagabundo. Y digo vagabundo porque su aspecto descuidado reflejaba su condición de vida. Desconozco la causa del conflicto, pero lo que estaba claro es que el errante no ponía pega alguna, no gritaba, no combatía; tan sólo intentaba escabullirse. Todos los que ocupaban la calle observaban, eso sí, sin decir palabra ante este acto. Ante mi sorpresa le pregunté a un chico por qué todos ellos no hacían algo. Su respuesta fue contundente: "¿qué quieres que hagamos si no sabemos qué ha pasado?"   
La gente en general prefiere ver cómo un hombre pega a otro antes que intentar resolver el conflicto. Al parecer, la violencia está justificada por muchas personas. De este modo colectivos de nuestra sociedad muestran una clara forma de hacer justicia: se toman la justicia por su cuenta. Y así un hombre puede emprender una guerra contra otro, y a los ojos de otros seres humanos, sólo porque cree tener razones para hacerlo, sin dejar los conflictos en manos de los que son responsables: la policía.