dijous, 14 de maig de 2009

Triple(te)


Así esperan los jugadores del Fútbol Club Barcelona celebrar el final de la temporada 2007/2008: con triples fiestas, triples resacas, abrazos de tres en tres y sobretodo con un trío de copas simbolizando el triple reconocimiento que se merece el equipo. Ayer ya conseguimos un tercio, pues el Barcelona se proclamó campeón indiscutible de la copa del rey después de mostrarse inmensamente superior al Athletic de Bilbao. Los bares de la ciudad estaban repletos de seguidores que admiraban el juego de su equipo y que apoyaban, desde el otro lado de la televisión, a los culés que fueron a Mestalla. Fue un partido espectacular. Al igual que pasó con el Real Madrid, después de sufrir durante los primeros 18 minutos, el Barça logró controlar el juego de su adversario y Touré Yaya abrió la goleada azulgrana que precedería Messi, Bojan y Xavi. El resto lo sabemos todos, cánticos proclamándonos “campeones, campeones” y oleadas de gente a celebrarlo en canaletes. Y es que canaletes es la nueva tierra santa de Barcelona. La afición tiene claro que en tan solo unos pocos días, se reunirá tres veces en el corazón de la ciudad para aplaudir el juego de su equipo y corear una vez más “oe, e, oa, a, ser del Barça és, el millor que hi ha!”
Pero también gracias a éste ambiente tan “culé” en la plantilla, el Barça es más Barça que nunca. Sobretodo para Piqué, Bojan y Pep ya que el primer triunfo en forma de copa que recibieron ayer fue la constatación de que su continuo esfuerzo e idolatración al Barcelona merecía la pena. Y también, que el juego de ayer fue espectáculo no solo lo sabemos nosotros, la afición, sino que algunos jugadores indecisos quedaron aturdidos al final del partido al ver que el primer triunfo de la temporada estaba ya en sus manos. “Esto es la constatación de que el del Barcelona es el fútbol real”, afirmó Messi. Así que cada uno de ellos tiene hoy un sobresaliente por lograr que todos hayamos llegado hasta aquí. Ahora solo nos falta acabar lo que hemos empezado. Esperemos que Keita cumpla su promesa y acabe con el pelo pintado con los colores azulgranas y que Dani Alves repita el slogan que imprimió en su camiseta al finalizar el partido: “Lo que estamos viviendo no tiene precio”.