dimarts, 15 de maig de 2007

¿Son incompatibles Islam y democracia?

La contradicción entre nacionalismo secular e islamismo, vuelve a ser la raíz del conflicto en Turquía.
La república turca, atraviesa por un momento delicado: ha estado de nuevo al borde de un golpe militar. En el último mes se tenía que proceder a la elección del presidente de la Republica por el Parlamento. El partido islamista , Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP) , con mayoría absoluta, encabezado por Tayyi Erdogan, presentó como candidato a la presidencia a uno de sus líderes Abdulá Gül, actual ministro de Exteriores. Con un perfil incuestionablemente más islamista. Este se comprometió a “respetar los valores de la Republica laica” como impone la Constitución turca. Desde la oposición se decidió boicotear la elección por temor a que esta representara un paso decisivo hacia la islamización del país. El famoso velo se convirtió de nuevo en símbolo del conflicto identitario. Y es que la esposa de Gül había sido expulsada de la universidad precisamente por llevar velo. Por lo queDeclaró que no renunciaría a llevarlo cuando fuera primera dama, como tampoco hacía actualmente. Más de un millón de personas han salido a la calle en Estambul , Ankara , Esmirna y otras ciudades del país a lo largo de estas semanas para protestar contra el peligro de la islamización. En las masivas manifestaciones se han escuchado también voces de rechazo a cualquier intervención del ejército.
Tras la elección de Gül, el ejército difundió un comunicado de inusual dureza contra el Gobierno. Las Fuerzas Armadas advertían al Ejecutivo islamista de Erdogan que la Constitución turca les confiere un papel de protector del Estado laico y que estaban dispuestas a actuar si fuera necesario.. Pero por primera vez en la reciente historia turca, el Gobierno se mantuvo firme ante las presiones militares y recordó que el jefe del Estado Mayor está a las ordenes del ministro.
El uno de mayo, el Tribunal Constitucional Turco declaró nula la propuesta de Erdogan . Dejando pues al primer ministro en una delicada situación y ante la eventualidad de convocar elecciones anticipados para salir de la crisis política.
Estas tendrán lugar el próximo 22 de julio.
Turquía se encuentra en un momento decisivo de su historia. El proyecto europeísta, es un escabroso proceso por el que el partido de Erdogan lleva luchando mucho tiempo. Las negociaciones son complejas y con pocas posibilidades de éxito a corto plazo. Basándose en la Alianza de Civilizaciones, como punto primordial del proyecto, el islamista busca crear mecanismos de entendimiento y respeto mutuo entre las sociedades cristiana y musulmana. Sin esta conjunción, la coexistencia de islamismo y modernización que caracteriza Turquía sería inviable y por tanto el país entraría en contradicción entre su cultura y sus instituciones
Muchos países europeos ven con desconfianza la posibilidad de admitir como europeo a un país musulmán, del cual se espera que, en una década, sea el país más poblado de Europa .
La elección en Francia de un presidente abiertamente opuesto al ingreso de Turquía en la UE como Nicolas Sarkozy, que armoniza en ello con la canciller alemana, Angela Merkel, alimentará aún más la crisis de identidad de los turcos. Su sueño europeo se aleja, lo que puede dificultar la modernización y democratización del país, a la vez que la propia UE va perdiendo influencia sobre lo que allí sucede.
Además, el pasado 10 de mayo, Erdogan impulsó un cambio en el sistema de gobierno. Sistema basado en el doble poder ejecutivo, un presidente y un primer ministro. Un modelo que permite la existencia de un presidente que, como representante del Estado, está exento de responsabilidades políticas pero tiene relevantes poderes, como el nombramiento de los máximos responsables políticos y los miembros del Tribunal Supremo
Erdogan propone que el presidente sea elegido por sufragio universal directo por un mandato de cinco años, renovable, en vez de por el Parlamento por siete, como hasta ahora. Además, quiere acortar la legislatura a cuatro años, reducir la edad para ser elegible de 30 a 25 años, y rebajar el quórum necesario para las decisiones parlamentarias, para que no se pueda repetir el boicot de la oposición a la elección de Gül. Son pasos que harían avanzar la mayor democratización de Turquía y que hacen saltar algunos de los parámetros impuestos por los militares, que prácticamente dictaron la actual Constitución.. Muchos analistas ven muy difícil que las modificaciones de la ley puedan entrar en vigor antes del 22 de julio.

Hagamos memoria de los datos básicos, en el 2002 ganó las elecciones el partido Justicia y Desarrollo, AKP, un partido islamista moderado, que ya había obtenido la victoria en las elecciones anteriores, anulada por un golpe militar. Y es que el poderos ejército turco tiene sus raíces de nacionalismo y secularismo, instauradas por el fundador de la Turquía moderna, Kemal Ataturk, en 1923 lideró un proceso de transformaciones encaminadas a hacer de este país un Estado moderno, permaneciendo al frente de la Presidencia de la República hasta su muerte, en 1938 .Turquía se convirtió en Estado secular en 1928 mediante un gran conjunto de cambios fundamentales: Se creó un nuevo código civil, inspirado en el Suizo Se instauró un código en el vestuario, prohibiendo el fez, un sombrero musulmán tradicional, y el velo en las mujeres. Los imanes fueron designados oficialmente a partir de ese momento por el gobierno. Además se reconoció el derecho de la mujer a elegir y ser elegida , se abolió la poligamia, se proclamó el domingo como día de descanso se estableció Ankara como capital del país. y se sustituyó el calendario árabe por el calendario gregoriano y Si bien distintos partidos políticos, se inspiraron en esta reforma , el principal defensor de la continuidad del proyecto es el ejército. Por eso, con el objetivo de mantener un país moderno y accidentalizado, con plena participación de las mujeres y con un Estado independiente de las tradiciones religiosas, desde el propio ejercito se llevaron a cabo cuatro golpes de estado, aunque solo el último estuvo encaminado a poner fin al islamismo.

La larga lucha de Erdogan, con su estrategia política basada en la combinación de islamismo socialmente progresista, su batalla por hacerla compatible, abre un sin fin de interrogantes. No solo en Turquía sino en todo el Oriente Medio. ¿Son incompatibles Islam y democracia? . Si lo fueran , si la batalla se perdiera, nosotros entraríamos también en una profunda crisis. Significaría que el colectivo musulmán solo podría formar parte de nuestra democracia si sacrificara a cambio su identidad. La identidad, uno de los ejes principales de los conflictos de nuestro planeta, al que no podemos dar la espalda ya que sería ignorar la realidad de nuestra historia milenaria, y también la del mundo en que vivimos