dijous, 10 d’abril de 2008

"Las imágenes con que uno representa y/o captura la realidad son el reflejo de su manera de pensar y ver el mundo"



Flavio Signore

Es director y realizador de documentales audiovisuales en clave humanista. Esto le ha llevado a pisar muchas zonas convulsas del mundo actual como: Líbano, Iraq, Palestina, Afganistán, Sri lanka, los Balcanes y Zimbabwe.
También organiza eventos culturales relacionados con el cine, la cultura y la sociedad. Es uno de los organizadores del festival de cine y derechos humanos de España.


¿Cómo definirías tu profesión?
Mi profesión es una mezcla entre el arte y el activismo. Yo me dedico a la producción y a la realización de cine documental en clave activista, es decir, decantada siempre hacia la defensa de los derechos humanos.

¿Cómo surgió esta confluencia entre el arte y el activismo?
Empecé antes con el activismo que con el audiovisual. Desde pequeño estuve involucrado en la política de forma activa. La afición por el audiovisual me llegó más tarde aunque de alguna manera el arte siempre ha formado parte de mi.

¿Qué estudiaste?
Estudié filosofía en Italia. Mientras estudiaba empecé a trabajar, un poco por casualidad, en ámbitos relacionados con el audiovisual. Entonces decidí hacer un postgrado de cine. Esto me permitió acabar uniendo la filosofía pura y política con la filosofía estética.

¿Qué vínculo percibes entre la filosofía y el audiovisual?

La filosofía está estrechamente relacionada con la imagen. El pensamiento tiene que ver mucho con las imágenes puesto que, de alguna manera, nuestra esencia mas profunda es a menudo pensar en imágenes. Las imágenes con que uno representa y/o captura la realidad son el reflejo de su manera de pensar y ver el mundo.

¿Qué es Gandhiji?
Gandhiji es una organización cultural inspirada en los principios de Gandhi .O sea, se inspira en la resolución pacífica de los conflictos. Tenemos principalmente tres grandes vías de trabajo: una consiste en el encuentro de organizaciones y personas activistas para comentar y dialogar sobre las temáticas actuales. Después también tenemos una rama más pedagógica que son los talleres que hacemos en escuelas donde pasamos los documentales y también hacemos talleres de producción audiovisual.
La última vía, que la dejo al final porque realmente es la que más me gusta, es la producción y realización de documentales como herramienta de sensibilización. Siempre son reportajes sobre derechos humanos…en los que siempre intentamos mostrar la respuesta de la sociedad civil.

¿En qué consiste vuestra educación en las escuelas?

Hacemos guías didácticas de películas para pasarlas en las escuelas. Generalmente lo hacemos conjuntamente con otra ONG. Ahora lo hacemos con la ONG Combatim per la Pau i pasamos una película que se llama Turtles can fly (las tortugas también vuelan) sobre el impacto que pueden tener las minas. También hacemos en Valencia talleres de producción audiovisual para que los propios niños realicen sus vídeos.

¿Qué crees que puede aportar a los niños esta formación audiovisual?
Creo que es una forma muy útil para crecer y educar en valores a la sociedad. Yo veo el cine como una posibilidad de ampliar el pensamiento de la gente, de abrirles la mente a la reflexión, lejos del entretenimiento que es la atención mayoritaria que recibe el mundo audiovisual en nuestros tiempos.

Esa es, hoy en día, una visión muy reducida de la función de las imágenes, ¿no crees?
La industria cinematográfica se ha decantado mucho hacia la diversión y el entretenimiento. Hoy mismo una imagen sucede a la otra y no hay tiempo para procesar ninguna de ellas.
Quizás deberían contarse menos cosas con tal de poder centrarse en lo que se explica y apreciar toda su belleza. No hay tiempo para pensar y discurrir todas las imágenes que advertimos a diario. Queda todavía mucha belleza escondida por descubrir..

Entonces el problema no es que falta información sino que no la procesamos
Sí, esa es mi opinión. Y también el mensaje de esas imágenes. Las noticias informan mucho sobre los conflictos de Irak, Palestina, Líbano etc… Pero siempre es el mismo tratamiento: enfocan la muerte y la sangre, y se olvidan que hay muchísima otra gente que intentan seguir con su vida y sobrevivir.

Por eso surge tu documental del Líbano: La vida bajo las bombas
Exacto. Pensamos que más que los bombardeos, que ya saldrían en todos los telediarios y periódicos, lo que merecía ser contado era el esfuerzo de las personas por sobrevivir, por ayudarse los unos a los otros, una de las finalidades más importantes que tenemos en la vida. Descubrir el “lado positivo.”

¿Qué sentiste al vivir bajo las bombas?
Fue muy interesante. Percibes como el ser humano funciona y reacciona ante una situación extrema… Y esto te lleva a vivir un un proceso de homogeneización, llegas a la conclusión de que todos somos iguales.
Muchas religiones hablan de encontrarse a uno mismo. Para ello hace falta ponerse y sentirse en el mundo, y muchas veces las situaciones de conflicto te ayudan a esto, a ponerte en el mundo y a encontrarte.

Pero también pasas miedo, ¿no?

Evidentemente. Yo siempre vivo el miedo. Siento mucho miedo por lo que un ser humano puede llegar a hacer. A veces los humanos tienen una visión muy retorcida del encuentro con el otro. La utilización que hacen algunos seres humanos de los otros, para los que somos una simple casilla de un juego, es lo que me asusta e indigna.

De alguna manera la información es como un producto y necesita venderse. Tu información no responde a los cánones mediáticos actuales. ¿Cómo lo haces para venderla?
Hay un límite, una frontera. El límite entre toda esa información que yo quiero contar y me encuentro allí donde voy, y lo que quiere oír la audiencia. Una persona que informa lo que quiere es que se llegue al público. Jugamos entre este límite, intentando abarcar el mayor número de información que uno quiere pero también pensando en una audiencia. No es una cuestión sencillamente económica, sino de llegar a un público más amplio.

¿Cómo te recibe la población de un país cuando vas a testimoniar su conflicto? ¿Te tratan mejor las víctimas o los agresores?
El recibimiento es distinto en función de si el conflicto es abierto o cerrado. Cuando nosotros entrábamos al Líbano había un a larga cola de gente que salía…Pero mi experiencia en el Líbano, por ejemplo, es muy buena. La gente no recibió con los brazos abiertos consciente de que queríamos contar lo que allí pasaba.

¿No crees que si los medios dedicaran más atención a estos temas en torno a los derechos humanos y su vulneración, el interés de la gente y su concienciación aumentaría?
Sí, seguramente. Por ejemplo ahora muchas cadenas me está pidiendo el documental de Buda en el exilio por todo lo que está pasando en el Tibet…Ahora todos los medios están dando espacio a este tema… Ahora en los medios de comunicación entra mucha más temática de los derechos humanos pero a la vez se va desvirtuando la palabra porque se convierte en una palabra políticamente correcta y se emplea con ese fin político.

¿Cómo ha evolucionado la política y el activismo desde que te introdujiste en este mundo?
Antes había un gran sector de activismo político muy descolgado de las instituciones. La crítica hoy es mas cercana a la política oficial porque las organizaciones han sabido abrirse mas a la sociedad civil.
Las administraciones van a buscar el soporte, la fuerza y las ideas que hay en la sociedad civil.

Hace pocos días que has vuelto de Birmania. ¿Qué has estado haciendo allí?
He estado documentando una serie de movimientos de la sociedad civil. Una misión parecida a la del Líbano con la diferencia que esta vez no se trata de un conflicto abierto, lo cual disminuye el peligro.
Básicamente nos movíamos por la frontera entre Tailandia y Birmania, recorriendo todos los campos de refugiados de etnias birmanas que se han aposentado a un lado del río que separa estos dos países.

¿Las organizaciones gubernamentales suelen apoyar a los proyectos humanitarios como los que tu realizas?
Sí. Algunos dan mucho dinero y apoyo. Obviamente, otros no tanto, y algunos no dan nada.
A Birmania vino con nosotros una parlamentaria catalana d'ICV-EUIA a ver los campos de refugiados. Nosotros se lo propusimos a todos loa partidos políticos y los que primero reaccionaron y se mostraron más sensibles fueron ellos. Esto responde a lo que te he dicho antes de la frontera, jugar con los límites…

¿Dónde encuentras la paz en una vida marcada por los conflictos?
Intento buscarla. Algunas veces con más éxito que otras. La base es el profundo amor por las distintas personas que me encuentro. Y ahora también la búsqueda espiritual. Buscar la energía global que me lleva a sentirme tremendamente conectado con la energía que tengo alrededor. Pero esta energía no siempre es positiva y a veces me siento muy fuera de onda, completamente perdido. Tengo mucho respeto tanto por las vidas que encuentro como por la mía.

¿Qual crees que es uno de los retos principales de nuestra sociedad?
El silencio mental o de imágenes. Olvidarnos de todas aquellas imágenes que hemos ido almacenando, limpiar las imágenes. Tiene que ver con la meditación. Entrenar nuestra mente no solo a pensar positivamente sino a pensar en blanco, descansar nuestra mente. Mucha gente cree que desconecta viendo la tele. Hemos evolucionado en muchos sentidos pero en este nos hemos vuelto un poco atrás

¿Tu reto personal?
Perseverar. Seguir trabajando en una misma dirección. De Gandhi me gusta mucho lo que dice de vivir y estar en la verdad. La verdad al fin y al cabo es la coherencia. Intentar ser coherente con nuestra verdad. Merece la pena vivir nuestra vida.