dimarts, 31 de març de 2009

“Hubo un señor que después de 20 años sin beber, tomó una cerveza y recayó”



Blanca Sainz es estudiante de cuarto de psicología en la Facultad Blanquerna. Cuando se planteó en que ámbito quería hacer sus prácticas tenía claro que quería que fuese en el de la psicología clínica. Después de discutirlo con su tutor de prácticas el Centre de Atenció i Seguiment a les Drogodependències Garbivent (CAS) les pareció el lugar indicado para que ella complementara su formación universitaria. Actualmente ya lleva 5 meses de prácticas allí y gracias a esto tiene claro que este es el ámbito laboral en el que se quiere mover en un futuro.


-¿En qué consisten los CAS exactamente?
Son centros públicos que ofrecen asistencia a gente con drogodependencias para que logren superarlas. En el CAS en el que yo trabajo tratamos el alcohol, la cocaína y otras drogas. Hay en otros CAS que incluso se trata la adicción al tabaco.
-¿Es considerada la adicción una enfermedad?
Sí, así está registrado en manuales de psiquiatría.
-¿Cuál es tu papel exactamente en el centro?
Durante las terapias no puedo participar pero, al ser mi tutora la coordinadora del centro a veces la llaman y me quedo yo sola con el paciente.
-¿Es una situación un tanto incómoda?
A veces un poco porque si no le han dado la metadona están nerviosos y a veces son un poco antisociales. Intento preguntarles acerca de cuál es su impresión sobre el centro, más que nada para que no haya tensión.
-¿Qué piensan los pacientes de tu asistencia a las entrevistas y terapias?
Es curioso porque solo ha habido un paciente que no me ha dejado entrar y porque era su primer día y la tutora lo prefería. Además, durante la terapia a veces los ves que en vez de mirar a la terapeuta me miran a mí.
-¿Qué es lo que se hace para que los adictos superen su adicción?
Por una parte hay lo que llamamos las entrevistas individuales, es decir en la sala están el psicólogo, el paciente y yo. Todos los pacientes han de acudir a este tipo de encuentro y la frecuencia depende de la necesidad de cada uno de ellos. 
-¿Y no hay terapias en grupo?
Sí por supuesto, y en el fondo son las más importantes. En el centro en el que yo estoy hay una de alcohólicos, otra de cocainómanos y otra de otras drogas. Hay que apuntar que en la terapia de cocainómanos también se trata el alcohol porque muchos pacientes caen en éste al dejar la cocaína.
-¿Por qué las terapias en grupo son las más importantes?
Porque encuentras a gente que lleva mucho tiempo sin consumir y personas que quizás consumieron por última vez el día anterior, entonces se explican entre ellos situaciones en las que se pueden sentir tentados (situaciones de riesgo) y se recomiendan. Por ejemplo, en el caso de los alcohólicos normalmente se aconsejan entre ellos que eviten pasar por delante del bar en el que solían beber.
-Entonces ¿cuál es el papel del terapeuta en este tipo de terapia?
Es el que se encarga de dirigir y poner un poco de orden pero, la verdad es que si la mayoría de los pacientes son antiguos la terapia funciona bastante sola. 
-Además de las terapias, ¿el tratamiento se complementa con alguna otra cosa? 
Sí hay tratamientos entre ellos el de la metadona, que actúa en los adictos a la cocaína, la heroína… como un sustitutivo. Se han de tomar cada día un tubito.
-Y para los alcohólicos, ¿no hay algo que les alivie?
Que les alivie no pero, a este grupo de pacientes en seguida que entran se les da antabus que es una medicina que por si sola no hace nada pero, si consumen alcohol se encuentran fatal, se ponen rojos, se hinchan y eso hace evidente que esa persona esta bebiendo.
-¿Cuáles son los problemas que comporta el consumo de drogas a parte de la adicción en sí?
Pues piensa que la gente que consume 7 u 8 gramos diarios se puede llegar a gastar una media de 600 euros al día, entonces se arruinan ellos, arruinan a la familia y en algunos casos llegan a prostituirse.
-¿Te sorprendió la edad de los pacientes por ser jóvenes o mayores? 
Un poco. Gente joven, de unos 18 años viene muy poca. Lo que de verdad es chocante es que en las terapias de alcohol hay mucha gente de 23 o 24 años y también hay algunos señores de 70 años.
-¿Hay muchas gente que recae y ha de volver al centro al cabo de muchos años?
Sí, por ejemplo, hubo un señor que después de 20 años sin beber, tomó una cerveza y recayó.
-Esto confirma que el alcohólico lo es toda la vida.
Sí, porque uno puede empezar a beber y es como una montaña que sube entonces, puedes dejar de beber durante un tiempo pero, si vuelves no es como empezar de nuevo sino, que continúas al mismo nivel que donde lo habías dejado. Nunca vuelves al principio.
-¿Esto solo pasa con el alcohol o con el resto de drogas también?
Sí, exactamente lo mismo con la cocaína, la heroína... y es un problema porque hay cocainómanos que dejan la cocaína y se pasan al alcohol porque necesitan ese algo que les estimula, entonces el alcohol les desinhibe y no son conscientes y consumen cocaína otra vez.
-¿Qué se le pide a un paciente para que le podáis dar el alta?
Hay muchos factores que influyen, pero, normalmente se da cuando durante dos años están sin consumir, si recaen se vuelve a empezar, de todas formas depende mucho de la condición, y de cómo se vea al paciente. 
-¿Qué es lo que más te ha llamado la atención durante todo el tiempo que llevas en el centro?
El tema de patología dual que son gente que además de tener una adicción padece algún tipo de patología mental, esto es muy interesante porque dentro de este campo se puede investigar si la caída en las drogas se puede deber a la enfermedad mental (transtorno bipolar, esquizofrenia…) o si estos transtornos mentales se deben a la anterior adicción. Yo estoy haciendo mi proyecto final de carrera sobre esto y me inclino más por la segunda opción porque he visto mucho casos de gente ex adicta que después son víctimas de transtornos de la personalidad.
-Debe ser impresionante ver estos casos.
Sí, y la gente debería ver a alguno de los pacientes porque cuando estás con ellos te das cuentas de lo que conllevan las drogas. Hay gente que cuando les haces un pregunta tardan 3 o 4 segundos en reaccionar y este es un claro signo de que han sido adictos.
-¿Qué tienes que explicarnos sobre los jóvenes y los porros?
No te creas que vienen muchos, el otro día vino un chico que nos decía que venía por su madre y porque últimamente no podía dormir pero, la verdad es que hay chicos que fuman muy pocos porros y les diría a las madres que se tranquilizaran porque tampoco no van a fumarlos toda la vida.
-Entonces, ¿no estarías de acuerdo en que gente que fume pocos porros vaya a la terapia?
Lo que haría sería ponerlos en terapias individuales para saber qué es lo que les lleva a fumarlos. Esto con los que fuman pocos pero, los que se fuman 10 porros al día, por supuesto, que tienen una adicción y esto puede derivar en el consumo de otras drogas.
-¿Cómo os explica la gente que suele empezar a drogarse?
Hay muchos pacientes que nos comentan que fumaban porros, iban a botellones… a veces hay otros motivos que son desencadenantes, por ejemplo, un señor el otro día nos explicó que tuvo un hijo que murió al cabo de dos semanas de nacer y que a partir de ese momento empezó a beber.
-¿Tiene importancia la familia a la hora de superarlo?
Sí, porque hay una serie de normas por ejemplo, el dinero no pueden llevar mucho para que no compren, sobre todo los cocainómanos, no se les permite llevar tarjetas y la familia es muy importante en estas cosas porque te ayuda a que lo cumplas.
-¿Os habéis encontrado con gente que va al centro y la familia no lo sabe?
Sí, hay algún caso y es muy difícil porque por ejemplo, en navidad se reúne la familia y brindan todos con alcohol en cambio, si lo saben ya evitan este tipo de situaciones.
-¿Son muchos estos casos?
Más de los que te imaginas pero, el perfil de esta gente suele ser que no les afecta tanto a nivel económico y por eso lo pueden llevar más escondido. Además seguramente no les afecta en el trabajo o no consumen tanto.
-¿Algún caso en concreto?
Hay un caso muy curioso y es que un chico que es deportista de élite acude en estos momentos al centro. Este mismo chico tiene un hermano que venía al centro y en las terapias comentaba que su hermano al ser deportista no consumía y esto hacía que fuera su ejemplo a seguir. Sin embargo, ahora el hermano que es deportista viene al centro por adicción a la cocaína igual que hacía su hermano. En este caso hay una cosa más y es que al practicar un deporte a nivel profesional debemos mantener una alta confidencialidad porque si su entrenador se enterara ya no lo convocarían más.
-¿Cuesta ponerse en el lugar del paciente?
Sí, porque muchas veces piensas: “yo sé que eres capaz de no consumir porque has estado 9 meses” y ellos se empeñan en decirte que no van a poder porque es muy duro.
-¿Qué es lo más duro de este ámbito?
Te cuentan historias escalofriantes pero, hay una cosa que duele mucho y es ver como adictos acuden 2 o 3 veces al centro y ya no aparecen más.