dijous, 17 de març de 2011

‘Todavía no tengo voto, pero sí tengo voz’

El lema ‘implícate’ de estas XVII Jornadas Blanquerna se adapta totalmente al tema de la última conferencia que tuvo lugar el miércoles por la tarde: la e-revolución árabe. En ella participaron Lali Sandiumenge, periodista especializada en el mundo árabe, Karim Hauser, excorresponsal de la BBC en El Cairo y el invitado más esperado Wael Abbas, bloggero, activista y periodista egipcio.

Comenzó la conferencia con una breve introducción de la periodista Montserrat Arbós quien actuó de moderadora, en la que planteó dos cuestiones principales que condicionaron y condujeron el discurso de los invitados: ¿Estamos frente a una revolución 2.0? ¿Puede internet difundir los valores de la democracia?.

El primer micrófono que se encendió fue el de Karim Hauser, quien respondió con un ‘sí’ rotundo. Pero puntualizó que se trata de un cambio que no hay que ver como inmediato aunque a raíz de lo sucedido en Túnez y Egipto podamos tener esa impresión. Los cambios en estos dos países no se han dado en cuestión de semanas, sino que muchas de las demandas sociales y la opinión crítica de la población habían sido ya sembradas mediante el trabajo de bloggeros y activistas que pretendían cultivar un pensamiento político contestatario al régimen de represión hace ya tiempo. Hauser citó la teoría plasmada en el libro ‘De la dictadura a la democracia’ escrito por Gene Sharp en la que éste advierte que el funcionamiento de un sistema dictatorial cae en el momento en el que los sujetos desobedecen de forma masiva. Se trata de derribar al oponente a través del desequilibrio. Cuando la sumisión termina, el poder se derrumba. Y esta teoría es la que se ha llevado a cabo en los países árabes como Egipto o Túnez tras un fuerte activismo online que ha posibilitado que la sociedad, a pesar de no tener voto, tenga voz. Los medios 2.0 han logrado ‘contrabalancear la retórica oficial y generar una masa más crítica y consciente de que está viviendo bajo un régimen dictatorial’, afirmaba el excorresponsal. No obstante, advirtió que no todo lo que envuelve internet son alabanzas, ya que la herramienta puede ser utilizada para efectuar ataques al propio movimiento amenazando o arruinando la reputación de alguno de los líderes activistas. ‘Poner cosas en internet’ – conluía, – ‘no significa necesariamente dialogar y, precisamente, una de las características necesarias en una democracia es el diálogo.’

El matiz que criticó Lali Sandiumenge seguidamente durante su discurso fue que la lucha de estos jóvenes activistas mediante el uso de internet ha tenido un coste. Y es que muchos bloggeros han sido detenidos, encarcelados o torturados. Sin embargo, admitió que esta tecnología tiene una función como plataforma informativa y de expresión muy necesaria y útil en estos países y que internet ha contribuido a la concienciación de muchos egipcios que han decidido luchar reivindicando sus derechos para ganarse de nuevo la dignidad.

Wael Abbas fue el ponente más esperado y el último en intervenir. Bloggero desde hace años para complementar su carrera periodística y para mostrar la realidad egipcia mediante videos de tortura y realidad social, también ha sido víctima de la represión. Contaba que ha sido amenazado varias veces debido al contenido que publicaba en su blog y que también de forma online, se habían expandido rumores sobre él que sostenían que era homosexual o que se había cambiado de religión. Wael Abbas confesó que hace unos años, él perdió la esperanza al sentir que la gente no reaccionaba frente a un régimen que no les dejaba respirar. Mientras muchos europeos veían Egipto como un destino vacacional en el que poder nadar con delfines y tomar el sol, la realidad que se escondía tras esa apariencia era muy distinta. En Egipto necesitas permiso del gobierno para, entre muchas otras cosas, escribir en un diario o para crear un partido político, así pues ‘nuestros partidos políticos no son reales, nuestra prensa no es real’ afirmaba el bloggero. Los medios tradicionales no cubren la realidad egipcia correctamente, así que la sociedad no ha podido entender nunca realmente lo que sucedía. De esta manera, dejaron de ser funcionales e internet los sustituyó. ‘El único sitio libre en el que podías trabajar libremente y permanecer anónimo era internet’. Es una herramienta democrática mediante la que cualquiera puede expresarse. Gracias a este fenómeno, se rompieron tabús y la sociedad comenzó a tener la oportunidad de saber qué pasaba en su entorno.

Este año, después de lo que pasó en Túnez, cuando los egipcios también decidieron salir a las calles, Wael afirmaba que había vuelto a recuperar la esperanza que llevaba años perdiendo. Pero finalizaba su discurso avisando de que ‘la lucha aún no ha terminado’ y que ahora a quien hay que vigilar es al ejército que protege su revolución.