dissabte, 17 de maig de 2008

Stella Maris y el poder de la mente

“¿Cuántos de los que estamos aquí están trastornados?” pregunta Stella Maris Maruso. Trescientas manos, las de un noventa por ciento de los asistentes –la mayoría padres de familia- a la gratuita conferencia, se alzan al momento como respuesta. Stella Maris es Argentina, trabaja como psiconeuroendocrinoinmunologa y ha venido a Barcelona ha realizar por primera vez un seminario de inteligencia espiritual los días 10 y 11 de mayo.

La conferencia de presentación del seminario tiene lugar en el Colegio mayor Sant Jordi, donde también se desarrollará el propio seminario. La sala es grande y moderna. Las sillas son de piel negra combinada con una madera oscura resplandeciente. Hay un escenario notablemente elevado donde se encuentra la mesa en la que se sentará la protagonista de la conferencia.

Stella Maris llega a la hora, pero espera diez minutos a que acaben de llegar los últimos rezagados que se han de quedar de pie junto a la puerta puesto que ya no quedan sillas libres. Y es que la argentina ha despertado mucha expectación: está avalada por científicos de primera fila que la invitan a la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard a participar en seminarios de curación espiritual y además ayer salió en La Contra de La Vanguardia, un apartado de lectura obligatoria para muchos catalanes en su día a día.

Maris empieza, después de un relajante pase de diapositivas sobre la naturaleza, con un discurso paciente y profundo. Dedica los primeros compases del acto ha repasar el que ha sido su pasado, recala en la muerte de su padre por un cáncer y lo que le trajo esta experiencia: su actual trabajo entorno a la medicina y la creación de la Fundación Salud.

“Un 10% es lo que te pasa y un 90% lo que haces con lo que te pasa” teoriza Stella Maris. Y ésta máxima podría ser la base de todo su discurso que ella escenifica de muchas maneras. Empieza contextualizándolo con lo que a ella le ocupa, el trato con pacientes enfermos de cáncer. Ella intenta que estos pacientes “ vivan hasta el último instante con plenitud, intensamente. Vivir más no es vivir más tiempo –dice- sino sentirse alegre por estar aquí y ahora.” Así, por ejemplo, cree que frente a un diagnóstico médico terrible el paciente tiene la opción de sentirse un desgraciado y actuar como tal o de intentar cambiar a mejor. Aquí, en aquellos que escogen el cambio a positivo, es donde encuentra la explicación a las remisiones espontáneas (su padre sufrió una).

Stella Maris, pese a no ser médica ni psicóloga y bromear incluso con ello, habla rotundamente y con seguridad. Dice que es “por la experiencia que tengo tras haber trabajado 29 años con enfermos”. Precisamente su larga trayectoria le incita a decir, con un tono considerablemente más alto y reivindicativo que el habitual en ella, que “las personas somos únicas, y únicos deberían de ser también los abordajes a las distintas enfermedades de cada cual.” El exceso de tono se debe a las injusticias que según ella se cometen al tratar a los enfermos como gente que ya no tiene solución ni futuro.

Pero la inteligencia espiritual, materia que da lugar al seminario, también se puede abordar desde una persona que no sufra una enfermedad. Se puede aplicar contra aquello que hoy en día se llama "síndrome de déficit de deleite": el no saber gozar de la vida. “Hay dos cosas que matan: la rutina y los sufrimientos escondidos” opina Stella Maris en la segunda mitad de la conferencia, quien también cree que “la calidad de vida dependerá de nuestra grado de inteligencia interpersonal (la relación con nosotros mismos) junto a la inteligencia con lo que te rodea.”

Stella Maris contaba para despedirse cómo su madre le decía de pequeña que por mucho que meditará moriría igual que todos. Y ella no lo niega: “el dolor llega a todas las casas”. Pero sí que es cierto que meditando y viajando a tu interior puedes elevar tu deleite y responsabilidad por la vida. “Pienso que el poder empieza y brota dentro de uno mismo” dice convencida Maris, y así lo ha experimentado.

Dos horas duró la exposición de Stella Maris, que acabó con un: “mañana lo llevaremos a la práctica” refiriéndose al inicio del seminario que acababa de teorizar con ímpetu, pero a la vez con grandes dosis de humor e incluso con algún cuento como ejemplo.
La idea queda clara: nuestra mente es la gran responsable de la calidad de nuestra vida.

1 comentari:

Anònim ha dit...

Gracies per bloc intiresny