dijous, 25 de febrer de 2010

CAMINO: una película con luz propia




Película:
Camino
Dirección: Javier Fresser
Guión: Javier Fresser
Reparto: Nerea Camacho, Carme Elías, Mariano Venancio, Manuela Vellés
País: España
Año: 2008

"Una obra maestra", "Un mísil contra el fanatismo cuya fuerza convence", "Perturbadora e inolvidable"; así es cómo cualificaban algunos críticos, una obra que sin duda no ha dejado indiferente a todo aquél que la haya visto.
Inspirada en hechos reales, Camino gira entorno a la historia de una extraordinaria y llena de vida niña de once años que, en tan sólo cinco meses, debe enfrentarse a dos acontecimientos que marcan profundamente el curso de su vida: enamorarse y morir.
La película muestra sobre todo, su afán por superar todas y cada una de las tenebrosas puertas que se van interponiendo cada vez más en sus deseos de vivir, amar y sentirse definitivamente feliz. Todo ello se enmarca bajo la visión del Opus Dei, cuya familia de la niña es fiel seguidora.
Si bien hoy en día hay películas que destacan por su perfección técnica y estética, Camino despunta ante todo por llevar una carga llena de sentimientos, emociones y un evidente trasfondo social que inevitablemente suscita cierta polémica, pues refleja las ideas de un grupo religioso muy numeroso, con gran influencia social y económica.
Algunos asociarían el éxito del filme por estar basado en hechos reales. En su momento, Javier Fresser comentó que efectívamente la película estaba inspirada en la vida de Alexia González-Barros, una niña que falleció a los catorce años (1985) tras diez meses de enfermedad; aunque también contiene elementos de otras historias similares.
Así pues, sin ser una reproducción fiel de ésas historias, Camino utiliza una base real pretendiendo elaborar un retrato objetivo, sin prejuicios ni estereotipos de una realidad, sin caer en el error de juzgarla.
A pesar de que, por su contundencia y nitidez, el orden religioso decidiese prohibir la reproducción del filme en su ambiente, la obra no deja de posicionarse como un espectador neutral, dejándose llevar para entender y descubrir la realidad de cada uno de los personajes.