divendres, 26 de març de 2010

"Todo es pensamiento", el yoga, más allà que una práctica

¿Como describirías el yoga, qué es para ti?


Des del punto de vista más occidental, el yoga es un conjunto de técnicas que ayudan al ser humano tanto a nivel físico, mental y emocional. Una explicación más oriental, basada en los textos tradicionales, lo describe como un constante trabajo para un conocimiento profundo de una realidad espiritual que se encuentra mucho más allá de esta parte puramente física, mental y emocional. Te va acercando a esta parte más espiritual a través de un desarrollo de conciencia cada vez más elevado.

Pero a nivel más personal…

El yoga tiene un proceso de desarrollo en que los acontecimientos van fluyendo con el tiempo. Al principio no se conoce bien lo que uno hace; pero a medida que vas practicando año a año constantemente de manera seria y sincera tu concepción va cambiando. Un típico ejemplo sería el de aquella persona que hace yoga por el dolor de espalda que poco a poco también va notando los beneficios de relajación y lo aplica a su vida cotidiana. Esta escala va subiendo con los años: ya que vas entendiendo esto no como un simple ejercicio, si no en conseguir este estado de consciencia diferente.

¿Recuerdas tu primer contacto con el yoga?

Tenía 19 años entonces, y en esa época vivía en Reus. Una prima mía se apuntó a un centro de yoga con motivo de unos problemas personales que ella tenía. Le gustó mucho, y empezó a hablarme sobre las clases. Durante aquel tiempo, el yoga no se conocía mucho y aparte, se asociaba mucho a esas personas un poco “hippies” de manera despectiva. Empecé a practicar y me gustó mucho hasta que a los 26 años me metí completamente en el tema; sentí que mi vida estaba dirigida primordialmente hacia al yoga.

¿Que fue lo que te marcó para dar el gran salto y establecerte por tu cuenta y montar este estudio?


Me trasladé de Reus a Barcelona para hacer un curso de formación en un centro de yoga porqué me enteré de que allí habían unos profesores muy interesantes de Canadá. Como conecté muy bien con el grupo, me invitaron a vivir en el centro con ellos. La norma de la comunidad era básicamente compartir: todo es de todos. Al ser la ultima en llegar, yo recibía menos que los demás económicamente, pero si que aprendí mucho sobre técnicas de yoga. En esa comunidad también se encontraba Javier: el duró 6 años dentro mientras que yo, unos 3 y medio. Los dos trabajábamos codo a codo, nos hicimos muy amigos y de hecho fuimos pareja. Justo después de estos 3 años y medio, decidimos que ya era nuestro momento: teníamos la experiencia y la motivación necesaria. Lo abrimos justo hará nueve años, (no habían muchos centros de yoga tan grandes ni tan abiertos a un público general). Encontramos este local y efectivamente, las cosas salieron bien; ya llevábamos un centro de yoga, la cosa era que no era nuestro.

¿Como todo nuevo negocio, que fue lo que más os costó?

Tuvimos suerte de que des del principio la cosa fluyera bien. Trabajamos muy duro, hicimos publicidad… Le dedicamos muchas horas pero eso es el precio que se ha de pagar al abrir un centro. El primer año y medio fue muy duro ya que estábamos solo Javier y yo para todo; no como ahora, que contamos con muchos colaboradores. Lo más duro fue esto: tanta dedicación y energía hasta el punto que sólo existía esto durante varios meses.

¿Por qué el yoga tiene últimamente tanto éxito aquí en Barcelona, la cultura occidental?

La verdad es que no puedo darte una respuesta muy precisa a esta pregunta. El yoga en EUA hace nueve años ya tenía la fuerza que tiene aquí. Hay como un efecto boom que lleva poco a poco las cosas aquí también. Lo que más conozco es esta influencia americana.

Es curioso que sea América quién nos lo traiga, no el propio oriente…

Hace a lo mejor 20 años, si que había más una influencia de oriente a occidente pero en el caso de España, había cuatro profesores de yoga cosa que ahora hay muchísimos. Los profesores de hace 20 años si querían ir a la India a aprender yoga eran tachados de “colgadísimos”… La idea del yoga y su aprendizaje estaba rodeada de prejuicios.
Por otro lado, otra explicación que le doy es el caos que vivimos hoy en día en nuestra sociedad. La gente tiene mucho estrés y ansiedad en tener y conseguir una buena casa, un buen coche… eso provoca muchas veces que descuidemos el cuidarnos de verdad a nosotros mismos.

Hace poco me leí el famoso libro llamado: El secreto de Rhonda Byrne y le veo muchas similitudes a la filosofía yogui y el control de los pensamientos: ¿es eso casualidad, que el universo puede darte todo aquello que tu le pidas?

A nivel de mi experiencia cuando yo estoy feliz, entran en mi vida cosas positivas, si que soy capaz de atraerlas y viceversa, ahuyentarlas cuando tengo actitudes negativas. La experiencia me hace conocedora de este tipo de atracción. Es importante tener un cuidado mental, vigilar que los pensamientos no sean dañinos… todo esto si; lo demás (el universo te da lo que pides i etc.) ya es de nivel muy avanzado. En cuanto al libro, si que creo que cogen ideas de oriente i las indexan de manera que la psicología occidental lo entienda.

¿Una persona que no crea en el yoga puede notar algún beneficio mental, o es que esta bloqueada por sus pensamientos?

Suelen haber muchos prejuicios. A lo mejor a estas persones lo que les va bien son otras actividades, como ir a correr. El hecho creo que es la medida en que estás abierto a aquello que te están dando. Esto es incluso más importante que creerte o no su filosofía.

¿Religión y yoga están reñidos, por ejemplo, el cristianismo puede una persona cristiana encontrar en el yoga la espiritualidad que busca?

Es absolutamente compatible, y tampoco se debe generalizar. Yo personalmente he visto casos de todo. Va más a nivel personal. Bajo mi entendimiento, entrando en un plano más religioso, todas las religiones hablan de lo mismo, lo único, es con nombres diferentes. Todos tienen unos valores, patrones éticos, normas…Son los hombres los que las estropean, a las religiones. Toda mi vida he estudiado en un colegio de monjas, y mira, nunca antes he tenido un respeto tan grande en una iglesia como antes de haber practicado yoga. Toda la educación que no me llegó de pequeña la he podido comprender gracias a esto, mantener una conexión espiritual.

¿Que nos aporta moralmente el yoga?


Justo esta es la parte más difícil del yoga. No hay progreso sin esta parte moral. Justamente, aquello que predicaba Ghandi con la no-violencia, estudio de las escrituras… hay muchos libros interesantes que hablan del tema. En clase no se habla de ello porque nos adaptamos a lo que el público pide. En general al público occidental le da menos miedo que le digan: “estira la pierna” que no “intenta no crear malos pensamientos, no desees el mal etc…” se genera una actitud de desconfianza. Cuando un estudiante quiere profundizar es cuando se encuentra con toda esta parte.

¿Y esta parte se encuentra durante la práctica o es como un colegio: “te sientas y escribes”?

Vas leyendo, recibes información y esa información es lo que tienes que poner en la práctica y vas descubriendo que ser una buena persona no es tan fácil como parece; se ha de hacer un esfuerzo consciente, es realmente un esfuerzo importante. Uno se ha de creer esta importancia de ser una buena persona no sólo ya para los demás, sino para uno mismo. Todas las filosofías: (cristianismo, budismo, taohismo…) todas las escrituras hablan de estos temas. Luego, los que corrompen y distorsionan, son las personas tanto los que piensan que su religión es la única como los que tienen una fe ciega y obsesiva.

¿A que es lo máximo que podemos aspirar practicando yoga?


En la teoría lo máximo es reconocer la esencia de tu verdadera naturaleza. Dicho de una manera sintética, es una experiencia sobre ti mismo que relaciona tu identidad fuera de tu cuerpo, de tu mente, tus emociones. Hay una parte de ti que es permanente que también se encuentra en todo aquello que existe.