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dimecres, 18 de maig del 2011

UN DÍA EN EL MONASTERIO BUDISTA DEL GARRAF



Los rayos del sol caen con fuerza sobre la arena de la playa y el mar brilla a lo lejos. Tomamos una salida a la derecha y comenzamos a subir por las montañas del Garraf con el coche. Nos dirigimos al Monasterio budista del Garraf, una institución situada en el Palau Novella, dentro del Parque Natural del Garraf. Vegetación austera, aire con olor a mar y un cielo despejado. La comunidad budista de Sayka Tashi Ling fue creada en el año 1985. Primero se situaron en la ciudad de Sabadell y en el año 1996 de trasladaron al actual Monasterio del Garraf, que se convirtió en la primera sede de la comunidad. Con los años, crearon otra sede en Castellón y más tarde en Cuzco (Perú), además de otros centros ciudad y un orfanato en el Nepal.

Voy a encontrarme con el monje que me hará de guía durante el día. Se llama Ngagpa Jamyang Rinchen (Jordi Gómez López). Después de saludarme con una amplia sonrisa, me comenta que entró al monasterio porque sus padres practicaban la religión, aunque admite que al principio no se mostró muy interesado por ella y solo comenzó a informarse más al entrar en la facultad. Nos sentamos en una mesa de la terraza del bar, donde corre el aire, y comenzamos a charlar sobre el monasterio. Lo visitan alrededor de 100.000 personas cada año entre curiosos, simpatizantes y aprendices.

Jordi mantiene el semblante serio, pero su voz es pausada y trata de medir las palabras que van trazando su discurso. Cuando le pregunto que es lo que le ha aportado el budismo como filosofía de vida, me responde que sobretodo libertad y también una forma de conectar más amablemente con sus límites, pero aclara que para él “la libertad no es vivir en un lugar democrático, donde puedas decidir y tener una opinión libre, aunque eso esté bien” ya que considera que “la auténtica dictadura no es externa sino interna”. Esto es así porque, según el budismo, existe un concepto que se llama el “no-yo” que establece que no somos aquello que vivimos, aquello que tenemos, experimentamos, etc. porque podemos distinguir entre el fenómeno y la conciencia que tenemos de éste.

Otro de los pilares filosóficos del budismo son las Cuatro Nobles Verdades, que fueron proclamadas por Buda después de alcanzar el estado de Nirvana. Establecen primeramente que todo lo que está sujeto a surgir también lo está a cesar; la Segunda Verdad afirma que la causa del sufrimiento es el deseo, la tTercera que este sufrimiento puede cesar, y por último, la Cuarta nos dice que existe un camino para esta cesación del sufrimiento. Lo que significa que, al menos teóricamente, parece ser una religión que se ha mostrado muy activa en la búsqueda de la felicidad, y por tanto también de esa “libertad” interior.

Una monja de la comunidad se acerca hasta nuestra mesa y susurra algunas palabras al oído de Jordi. Él responde con un gesto afirmativo. Tiene que interrumpir la entrevista porque el abad de la comunidad, el lama Jamyang Tashi Dorje Rinpoche, va a despedirse de sus discípulos antes de partir hacia Perú, donde visitará el monasterio de Cuzco y permanecerá allí durante unos cuantos meses. Jordi se levanta notablemente nervioso de la mesa a causa de la emoción que le provoca ese momento y se dirige hacia la entrada del palacio, donde ya están esperando el resto de los discípulos.

Rinpoche fue el fundador del monasterio y actualmente es el director espiritual de la comunidad. Es un señor de 60 años, barcelonés de nacimiento, que inicialmente estudió Medicina, pero que luego empezó a descubrir la fe budista en Francia a través de uno de sus guías espirituales, el maestro Gueshe Lobsang Tengye.



Los monjes se posicionan en semicírculo fuera del palacio, y me sorprende ver la solemnidad que reflejan sus rostros mientras esperan a su maestro, que ya se ve venir por el camino. Viene acompañado de otros monjes que llevan algunos objetos que servirán para oficiar la cerimonia. Cuando el maestro llega donde están todos, se cierra el círculo al alrededor de él para que todos puedan escuchar lo que les tiene que comunicar. Jordi y los demás monjes se separan un poco del maestro y éste va uno por uno a tocarles la cabeza en un gesto de bendición. A causa de la emoción del momento se puede ver como las lágrimas caen por las mejillas de algunos monjes.

Esta liturgia me recuerda a los curas católicos que dedican ese mismo gesto a los creyentes. Supongo que la comparación es inevitable dado el bagaje religioso que llevamos con nosotros en un país tan católico históricamente como España. Cuando acaba la despedida le pregunto a Jordi sobre la influencia occidental que ha debido recibir la práctica de una religión oriental como es la budista. “Esta claro que ha habido un proceso de adaptación. No podemos vivir en occidente e ignorar lo que nos ofrece esta sociedad: innovación, comunicaciones, tecnología...” comenta Jordi.

A mi, en cambio, me sigue pareciendo curiosa la mezcla. El budismo es una religión que fomenta el ascetismo, la conciencia plena y la reflexión, conceptos difíciles de comprender en un mundo donde la comunicación tiene como límite los140 caráteres de Twitter y el estrés forma parte de nuestro día a día. Jordi, en cambio, me contradice: “estarás distraído o no según tu te trabajes, pero si que es verdad que para nosotros es más difícil, porque ya desde pequeños se nos cultiva en la distracción, para no afrontar nuestro mundo emocional. Por eso los grandes centros comerciales o los cines están llenos”.

Hacen un taller de relajación a las 12 y nos dicen que estamos invitados a asistir. Nos despedimos de Jordi y vamos a la clase donde lo imparten. Cuando llegamos ya están todos preparados, somos un total de 11 personas más la profesora, que es una monja del monsaterio. Como medio de financiación y disfusión de sus enseñanzas, los monjes hacen cursos de todo tipo en el monasterio: de meditación, reiki, estudios filosóficos budistas, etc.y cada uno de ellos tiene asignada su rutina diaria. Además organizan visitas guiadas al museo, alquilan algunas estancias del palacio y mantienen un bar-restaurante dentro del centro.

Desde el suelo, tumbados sobre unas esterillas, el grupo intenta seguir las intrucciones que va dando la profesora acerca de como debemos respirar. Las indicaciones enseguida parecen surtir efecto porque del fondo de la clase se comienza a oír el ronquido de uno de los participantes. Cuando acabamos la sesión todo el cuerpo parece pesarte más de lo habitual, pero la mente la sientes despejada.

Spaguettis, croquetas de un sabor indescifrable, sopas de verduras, arroces, pescado... El menú de la cocina del monasterio parece una obra posmodernista donde se mezclan los sabores orientales y occidentales, los elaborados y sencillos, bajo el título de “comida energética”. Se trata de un buffet libre y abundante aunque no demasiado económico (15 euros).

Al salir de comer, seguimos con nuestra agenda y esta vez vamos a una clase donde se hará una charla sobre la meditación. Nada más entrar nos ofrecen té con leche y canela, una bebida típica tibetana, y nos invitan a sentarnos en las sillas que están colocadas formando un círculo. Esta vez también es una monja la que dirige la charla. El tema del sufrimiento se hace recurrente. Una chica explica su situación personal e insiste sobre la frustración que sufre en su búsqueda de la felicidad. Son muchas las personas que parecen acercarse al centro en busca de consuelo y soluciones mágicas a sus problemas, pero la monja aclara que “la meditación es solo una técnica” y reconoce que “la gente que viene al monasterio a pedir que le enseñen a meditar, muchas veces en realidad vienen a buscar ayuda”.

Contradicciones y paradojas de la vida: una mujer que está en posición de meditación, manteniendo los ojos cerrados y escuchando antentamente las palabras de la monja, viste una camiseta de color militar con el símbolo del dólar indundándole el pecho, en un estallido de lentejuelas y brillantitos. Recorro la estancia con la mirada mientras se oye de fondo la voz de la monja que habla sobre la serenidad en la meditación y de la atención consciente. Mientras lo hago me encuentro con gafas Dior, I love NY y fondos militares que dan un toque peculiar a la escena.

Cuando te imaginas a un budista te viene a la cabeza un hombre gordo y calvo, que transmite tranquilidad, cruzado de piernas y mostrando una sonrisa de oreja a oreja. Pero en lo único que se parece la monja que da la charla a este grotesco personaje de nuestra imaginación es en la postura que mantiene. Por lo demás, desmiente todos los tópicos: se muestra inquieta, poco segura de sí misma en algunas ocasiones (se corrige a menudo y desprestigia alguna de sus propias aportaciones), se muestra irreverente en algunos casos (se le escapan algunas palabras malsonantes que admite tenerlas prohibidas) e incluso llega a afirmar, “yo porque ya estoy aquí, vestida con este hábito y convertida en monja , porque si no, de haber conocido antes el camino, no estaría aquí”.

Cuando salimos de la charla nos dirigimos al museo, donde nos espera otra monja del monasterio para hacermos una visita guiada por el precio de 5,50 euros. El museo se llama Monjes budistas Sakya Tashi Ling y está situado en el Palau Novella, la que fue la antigua residencia de unos indianos que se arruinaron y se vieron obligados a vender el palacio. En el interior de la residencia hay una colección de piezas de arte budistas, algunas muy ostentosas decoradas con oro, símbolo de lo sagrado (iluminado), y otras más sencillas, pero no por ello menos sorprendentes, cargadas de simbolismo y tradición. Asímismo se han conservado muchas piezas, objetos y pertenencias de los que fueron los antiguos dueños del palacio, como una bañera muy antigua que fue traída especialmente desde Inglaterra, para que los visitantes del museo también puedan disfrutar de ellas.


Vamos a acabar nuestro día en el monasterio después de asistir a las oraciones que hacen los monjes a las 21h, pero antes decidimos ir a echar un vistazo a la tienda de “souvenirs” que hay en la entrada. Como no podía ser de otra manera, nos encontramos aquí también, como en todo el monasterio, con el retrato de Rinpoche, que cualquier persona puede comprar y llevárselo a casa. A parte de eso la tienda parece el típico establecimiento donde se venden recuerdos y souvenirs turísticos: hay llaveros, bisutería, camisetas, incienso, postales, etc.

Al salir de la tienda ya escuchamos de lejos los instrumentos que nos indican que las oraciones van a comenzar. Nos dirigimos al interior de una de las estancias del centro y entramos donde están todos reunidos, sin hacer ruido. El cántico de los monjes es repetitivo y monótono y a fuerza de ello induce a la relajación y a la meditación. La unión de las voces y los instrumentos favorecen la concentración y crean un ambiente sosegado. Algunos monjes leen de papeles apaisados lo que van recitando, pero otros ya no los necesitan porque lo saben de memoria. Al salir nos despedimos de todos ellos y les agradecemos su paciencia y amabilidad.

Nos vamos del monasterio satisfechos después de haber visto como es su funcionamiento y su día a día. A pesar de ello, da la sensación de que hay algunas incongruencias respecto a la organización y el modo de financiación del centro, a causa de la mercantilización que se hace de algunos símbolos religiosos y de los rituales. Pero en general la visita es recomendable y creo que el monasterio puede llegar a ser un lugar de reflexión y de debate alternativo muy interesante.

Los puñales y las lanzas no son tan afiladas como algunas lenguas...
(Proverbio malayo que aparece en la web del monasterio).

dilluns, 16 de maig del 2011

IDEAS DE USAR Y TIRAR

La palabra "reparar" ha quedado obsoleta, o mejor dicho, ha pasado de moda. Si se te estropea la impresora, el ordenador o el horno, y pides ayuda para que te lo arreglen, te miraran con cara rara para decirte: "te saldrá más barato comprar uno nuevo". Y como la mayoría de los mortales no tendremos ni pajolera idea de lo que es una placa base, acabaremos comprando otro trasto nuevo.

¿Hablamos de deficiencia tecnológica? No. Se trata de obsolescencia programada, un concepto que ha definido nuestra sociedad consumista desde los años 20, cuando comenzaron a acortar la vida de los productos. Es un caso paradigmático el de las bombillas, paradógicamente el símbolo de la idea, el invento y el progreso. Cuando en los años 20 se consigúió que la vida de las bombillas aumentara hasta las 2500 horas, se creó un comité (por supuesto nunca reconocido) que obligó a limitar su vida hasta las 1000 horas. Y así a ido sucediendo con infinidad de productos, hasta que al final este hábito se ha convertido en la norma, o lo que es peor aún, en la necesidad. Ahora compramos sabiendo que al cabo de un mes, quizá cinco, o como máximo algunos años, tendremos que tirar nuestros productos.

Pero el problema yace en que esta lógica del crecer por crecer y no para satisfacer las necesidades, se ha extendido al mundo de las ideas. Twitter, facebook, youtube, etc. son herramientas fantásticas, pero que generan muchísima informacón que en definitiva no quiere decir nada. Es el hablar por hablar, el pensar sin pensar. Seguimos la misma lógica que aplicamos con los calcetines: vendemos y compramos las ideas más baratas en paquetes de cinco pares, que al cabo de unos días ya tendrán agujeros, estarán desfasadas o habrán perdido el sentido. Todo es instantáneo, rápido, corto (140 carácteres) y caduco. Cuidado, estamos en un terreno peligroso.

Brasil: o país tropical













dimecres, 27 d’abril del 2011

EL TARLÀ I EL DRAC

Normalment quan parlem de la diada de Sant Jordi ens imaginem els carrers de Barcelona plens fins dalt de gent passejant amunt i avall, turistes fent fotos, dones amb roses a les mans i un somriure a la cara, i nens amb els ulls com dos taronjes fullenjant algún llibre. Pero no hem d'oblidar que a altres llocs de Catalunya aquest costum també és molt festejat i alhora es celebren altres tradicions paral·lelament. Es el cas per exemple de la vil·la de Girona, que per a aquest dia 23 d'abril es va vestir de gal·la i va acollir a més persones de les que es pensava, per les previsions del temps que aguraven un dia plujós i per ser en dissabte sant.

Pels carrers principals de la ciutat i sobretot pel barri antic de la ciutat, la gentada s'aplegava a les paradetes que venien roses i llibres, als comerços, bars i restaurants. Des de primera hora del matí ja es començaven a preparar els venedors i la gent començava a arribar. No van faltar però, les típiques paradetes dels diferents partits polítics, tant comuns ja en aquestes dates.

Al carrer de l'Argenteria es troba una de les figures més típiques de Girona, el tarlà, un ninot amb el cap de fusta i el cos de roba, que fa giravoltes i penja d'una barra de fusta col·locada entre dos balcons al bell mig del carrer. Aquesta és una tradició de les festes de la primavera, que aquest any ha coincidit amb la diada de Sant Jordi. El ninot fa referència a un joglar que hi va haver en aquest carrer de Girona durant una epidèmia de pesta, durant la qual es va posar el carrer en quarentena i el Tarlà va tractar d'animar la siuació fent cabrioles i distraient als veïns.

Avui en dia encara se'l recorda i són moltes les tendes que també durant aquests dies decoren els aparadors amb figuretes de paper del ninot. Els turistes que es passejaren per la ciutat en aquest 23 d'abril, encuriosits per les figuretes, preguntaven als comerciants per la història i es mostraren interessats per a aquesta inusual commemoració. En definitiva, aquesta va ser una diada solejada i vivaç on, com sempre, les roses competiren amb els llibres i en aquest cas també els dracs amb els tarlans.

dilluns, 25 d’abril del 2011

EL LOBO ES COMO ES

“El lobo es como es y el cuento se acaba como se acaba”. Esta frase está escrita en una pintura que vi colgada en una calle de Tarragona. Una pintura divertida. Un lobo azul con su boca enorme abierta y unas piernas de niña que salen de ella. Sin embargo el mensaje que lleva escrito es amargo, como un caramelo que huele a fresa pero sabe a pomelo.

Esta pintura representa el desenlace del cuento más famoso y versionado de todos los tiempos: la caperucita roja. Se puede decir que en este caso es el final del cuento porque la frase que la describe así lo indica, pero si no, habría quien añadiría a este cuadro un leñador que saliera al rescate de la niña o una abuelita que finalmente matara al lobo.

Ya en la Edad Media se contaba esta historia cargada de fuertes connotaciones sexuales a las niñas innocentes para prevenirlas de los hombres que tenían “malas intenciones”, pero el final que se trasmitía era el mismo que el de la pintura. Charles Perrault fue el primero que lo convirtió en un cuento escrito, consiguiendo ser bastante fiel a la versión de tradición oral y dejando el final intacto, pero clarificando su significado con una moraleja final. Fueron los Hermanos Grimm los que hicieron el cambio más radical al añadir la figura del leñador, que finalmente salva a la abuela y a la niña y mata al lobo feroz. A lo largo de los años el final de este cuento se ha contiuado modificando, maquillando y edulcorando, hasta que han ido surgiendo miles de finales alternativos, como por ejemplo aquel que explica que la abuelita consigue matar al lobo.

A los niños normalmente se les cuenta la versión del leñador u otra en la que la caperucita y la abuelita salgan ilesas. Y como en el cuento de la caperucita, lo mismo ocurre con el resto de historias que se inventan para niños. Creamos burbujas de fantasía con estas historias, que en cierta forma son necesarias para asegurarles su protección, felicidad, innocencia y para fomentar en ellos valores como la amistad, la no violencia, el optimismo, etc. Pero hay que tener claro donde está el límite. Hasta que punto la burbuja debe ser opaca o transparente, para que puedan o no, descubrir por ellos mismos como funciona el mundo real.

Si no se encuentra el equilibro, los niños crecen sin saber que existe el sufrimiento. Creen en un mundo en que la perfección llega a ser real, donde el malo, el lobo, siempre recibe el castigo y el bueno, la caperucita, consigue lo que quiere. Esto no significa que el niño deba sufrir, si no que hay que enseñarle que no todo siempre serán sonrisas y flores, y no siempre aparecerá un leñandor en su historia, si no que tendrá que esforzarse, y mucho, para conseguir lo que quiera, y que a veces lo conseguirá y otras veces no.

Un caso paradigmático en nuestra sociedad es el de la negación de la muerte. Crecemos sin aceptar este proceso natural de la vida. No sabemos que es, que significa, como aparece... Es un tema tabú que se cubre con un gran manto de miedo. Tememos a la muerte como tememos a todo tipo de sufrimiento. Pensamos que ocultarles cierta parte de la verdad les hará más felices, pero en realidad no nos damos cuenta de que esto les hace más débiles y por tanto propensos a sufrir. Creamos a niños con miedo, que no afrontan sus problemas porque nadie les ha enseñado ha hacerlo, si no que los tapan y los esconden intentando evitarlos, sin saber que tarde o temprano volverán a surgir. De mayores, en su adolescencia o más adelante, puede surgir la frustración y el desamparo. De repente se verán en un mundo lleno de obstáculos, crisis y amenazas que no sabrán como afrontar.

Esto no quiere decir que los niños no puedan crecer felices, manteniendo su innocencia y desarrollando valores como el optimismo o la empatía. Al contrario, deberían fomentarse todos estos valores, a la vez que se les enseña a esforzarse, decepcionarse, desilusionarse, a estar solos, a aburrirse... Deben saber que el lobo es como es. Que come a otros animales porque ha nacido para así hacerlo, y que quizá, alguna vez, pueda haberse llegado a comer a alguna caperucita despistada.

divendres, 25 de març del 2011

"Darle voz a la gente es la mejor forma en la que uno puede dirigir un país"

Clara Vázquez Pulido



“Me llamo Kasra. Tengo 38 años. No se cual es mi país: Nací en Irán, crecí en Noruega, he vivido en Bulgaria, Inglaterra, Israel y ahora en España (Barcelona).Estudié en la Universidad de Oxford. Soy empresario.Tengo un hijo que es la luz de mi día. ¿Casado? No, divorciado. Soy miembro de la Comunidad Bahá'í de Barcelona. ¿Política? No intervenimos ni tenemos opinión política.”

¿Es usted iraní?
Yo no tengo identidad nacional. Nací en Irán pero he vivido en Noruega, Bulgaria, Inglaterra, Israel y ahora en España.

¿No se siente unido a ningún lugar?
Cuando se celebran fiestas la gente me pregunta: ¿Irás a tu país? Yo les digo que me digan cual es mi país y entonces yo iré.

Pero tendrá familia...
Sí. Nací en una familia bahá'í.

¿Entonces es bahá'í?
Sí, pero no por el hecho de que mis padres lo fueran. Cuando eres pequeño piensas que tus padres son perfectos, pero luego te das cuenta de que no y comienzas tu propio viaje...

¿Qué función tiene usted en la Comunidad de Barcelona?
Soy uno más. Formo parte del Consejo, que son grupos de siete personas que se eligen anualmente por la Comunidad y que deben orientar y organizar al resto.

¿Quiénes sois los bahá'ís?
Una comunidad religiosa nacida en Irán, sin clero, pero con personas que dirigen las actividades.

Con líderes religiosos...
Sí, pero no en el sentido típico. Nadie te dice: “Debes rezar o no debes rezar, debes hacer esto o no debes hacer esto”.

¿Es una fe o una religión?
Es una religión, pero tendría mucho cuidado al usar esta palabra, porque puede ser entendida en un modo diferente al que nosotros la utilizamos.

¿Cómo la utilizáis?
Es una religión porque creemos que Dios ha creado el mundo y nos lo ha dado todo: la vida. Nuestro profeta, Bahá'u'lláh , es una guía sobre la moral, la conducta personal, etc. que a través de sus enviados, las Manifestaciones de Dios, nos muestra el camino a seguir.

¿Manifestaciones de Dios? ¿Cuántas han habido?
Se trata de una religión monoteísta, pero creemos que a lo largo de la historia Dios ha enviado a la tierra varios mensajes en forma de profetas, como Jesucristo, Buda, Moisés, Abraham, etc.

Los mensajes que transmitían tenían mucho en común entre ellos.
Exacto. Para nosotros todas las religiones pertenecen a la misma cadena evolutiva, de la que forma parte el mensaje más reciente, el de Bahá'u'lláh, pero que no será el último.

¿Y en cuanto a política?
Los bahá'ís no tenemos una opinión política, no intervenimos en política ni apoyamos a partidos. Si que intervenimos en la vida de la sociedad muy activamente, pero no se nota nuestra presencia porque estamos muy repartidos. Somos como una capa muy fina que se extiende alrededor del mundo.

Pero mantenéis una estrecha relación con Naciones Unidas.
Es una relación bastante lógica y natural por como son nuestras enseñanzas.

¿Ah, sí?
Bahá'u'lláh habla sobre la importancia de la educación de los niños, de la necesidad de proteger al medio ambiente y del papel de la mujer en la sociedad, que son todos ellos temas vinculados a la ONU.

Ya veo...
Y también porque los bahá'ís en nuestras comunidades tenemos presencia en la vida social de las localidades en las que vivimos. Aportamos y ofrecemos.

Entonces, ¿apoyas la resolución de la ONU de intervenir en Libia?
En 1868 Bahá'u'lláh se dirigió a los líderes políticos y religiosos de todo el mundo y en una de sus cartas habló del concepto de seguridad colectiva, que hoy en día se ha aplicado por primera vez de forma clara en la guerra de Irak.

¿Entonces estamos hablando de protección tanto en el caso de Irak como en el de Libia?
Se trata de proteger a los civiles en un lugar determinado. No se actúa por cuenta propia.

¿Quiere decir que ahora los civiles de Libia están más seguros con la intervención de los aliados?
Ojala pudiera saber que está ocurriendo exactamente. Puedo hablar por cuenta propia: no me gusta que los civiles estén bajo amenaza, no creo que sea correcto, creo que es totalmente ilógico.

¿Entonces usted está en contra?
Lo único que sé es que todo líder merece el respeto que es capaz de conseguir de su gente, y se empieza por protección, por las necesidades básicas. En este sentido creo que está bastante claro lo que se debe hacer en países como Líbia...y como en Líbia, en muchas otras partes.

¿Y que me dice de la actual situación de Irán?
Irán está en una situación difícil porque su población es muy joven. Quizá el 60 o 70% tienen menos de 30 años, lo que quiere decir que hay mucha energía, esperanzas, creatividad... Es una edad crítica de la evolución.

¿Qué hay que hacer?
Puedes reprimir, puedes coartar, pero eso tiene también sus límites. Se trata de falta de libertad. Darle voz a la gente es la mejor forma en la que uno puede dirigir un país. Si es que la intención es dirigir un país. Si la intención es otra: tener control, enriquecerse, acomodar o consolidar tu posición, eso ya es otra historia.

Pero tengo entendido que debeis cumplir las leyes del país antes que los principios religiosos.
Sí.

¿Es así también en el caso de las dictaduras?
En lo social se obedece, pero cuando son temas de convicción personal como por ejemplo el ayuno, entonces no.

¿La verdad es relativa?
Somos relativistas en el sentido que yo puedo decir que solo existe una religión y tendré razón, pero también puedo decir que existen muchas religiones y también tendré razón. Pero cuando hablamos de una verdad muy elevada solo hay una, como por ejemplo: Dios existe.

También hablan sobre la unidad mundial.
Sí, somos todos seres espirituales, tenemos mucho más en común de lo que tenemos de diferente, pero la unidad no quiere decir uniformidad. Con la unidad se garantizan las características de cada pueblo y cultura.

Proclaman la igualdad femenina, pero todos los profetas han sido hombres, ¿por qué?
Buena pregunta. No lo sabemos. El ser humano no interviene en esta elección. No podemos saber porque Dios lo quiso así. Simplemente es un hecho histórico, pero esta claro que no tiene que ver con las facultades o capacidades que pueda tener cada sexo.

Aborto ¿A favor o en contra?
Creemos que un ser humano ya vive a partir del momento de su concepción.

¿Homosexualidad?
Es una práctica sexual y nosotros no consideramos las prácticas sexuales fuera del matrimonio. Creemos que es una inclinación que se puede corregir, que no venimos programados genéticamente para ello. Quizá sea difícil cambiarlo, pero creo que vale la pena.

¿Usted se siente feliz siendo bahá'í?
Sí, porque yo todos los días me siento conectado a una fuerza que me envuelve, a la que yo llamo Dios.

Por cierto, el domingo celebrasteis fin de año... ¡Feliz año 168!
Muchas gracias, (Risas) ¡Feliz Naw Rúz!

dijous, 24 de març del 2011

Janne Teller: “Hay gente que dice que mi libro podía deprimir a los jóvenes e inducirles a cometer suicidios”

Janne Teller presentó su exitosa novela “Nada”en el Kosmopolis de Barcelona, el festival de literatura y electrónica inagurado ayer en el Centre de Cultura Contemporania de Barcelona (CCCB). El libro trata sobre Pierre Anthon, un chico que ha perdido la fe en la vida y de como sus compañeros intentan ayudarlo y descubren por el camino algunas lecciones olvidadas. “El libro refleja como los adultos somos incapaces de proporcionar respuestas coherentes”, comentó Jane Teller en referencia a las preguntas que dice que se hace cualquier adolescente. Se trata pues, de una novela con algunas escenas polémicas, que incluso algunos han calificado de violentas y de incitadoras a la depresión y al suicidio, que ha sido duramente criticado y se ha llegado a censurar en algunas librerías danesas.

La autora danesa hizo referencia al realismo profundo que impregna su obra y al conocimiento que transmiten sus páginas “el libro es más sabio que yo, lo escribí en un momento un poco oscuro de mi vida, cuando tenía muchas dudas”, dijo en referencia al viaje que realizó a África, cuando en más de una ocasión asegura haber estado cerca de perder la vida, “me han apuntado con pistolas a la cabeza”.Teller afirma que cuando escribió el libro, ya hace 10 años (aunque aun no ha sido publicado en España), no se sintió con distancia como otros autores, “estoy dentro del universo del libro”, ya que cree que hay que respetar al máximo los personajes y a la vez dejar que fluyan.

Dentro de unos meses, publicará un nuevo libro con la misma editorial (Seix Barral) titulado “Guerra”, que tratará sobre el debate de la immigración y los refugiados en un mundo poco tolerante, donde una familia se ve forzada a huir de la guerra europea hacia Egipto, el único país democrático que queda. En Dinamarca, en el año 2001, se planteó una controversia al respecto,“gente que yo pensaba que era tolerante, con buena retórica, llamaban a los refugiados enfermos”aseguró Teller. Este próximo libro por tanto, va a abrir un nuevo debate y no dejará indiferente al lector que espera nuevas reflexiones y controversias de esta autora danesa.

dijous, 17 de març del 2011

“GOSAR SABER, GOSAR PREGUNTAR, GOSAR EXPLICAR”

Així va començar la conferència el senyor Lluís Bassets, periodista i director adjunt del diari El País, al intentar definir que és el periodisme. L'acte es va celebrar a l'Auditori de la Facultat Blanquerna de Comunicació a les 12h del migdia. La conferència es va titular “Els mitjans de comunicació i els valors democràtics” i hi van participar, a part del senyor Bassets, el periodista i ex-corresponsal europeu de TV3 Martí Anglada, i Montserrat Guibernau, catedràtica de Ciència Política del Queen Mary College de la Universitat de Londres.

Martí Anglada també va intentar definir periodisme responent a la qüestió tantes vegades debatuda: la premsa és el quart poder? I ell va respondre que no, o o almenys no ho hauria de ser, “els periodistes som mediadors, canalitzem els interessos de grups socials i alhora controlem els poders”. La catedràtica Montserrat Guibernau en canvi, va enfocar més la seva intervenció cap al tema de les revoltes àrabs, parlant sobre el perquè de la gran influència de les xarxes socials en aquestes. Les raons que ella va donar va ser que es tendeix a tenir més confiança en aquest mitjà que en els mitjans de comunicació, per la manera com ens arriben els missatges: en un to personal, directament a la pantalla del nostre ordinador/mòvil, etc. i això fa que creem l'idea d'una comunitat que en realitat no existeix “els social media trenquen l'isolament que provoca l'individualisme excessiu de la nostra societat”.

Alhora els diferents conferenciants també van tractar el tema de Wikileaks, i tots van estar d'acord al afirmar que aquests documents han confirmat moltes coses que ja se sabien. El senyor Anglada va comentar que “ara la diferència es que podem citar a Wikileaks”. Bassets va afegir que a més a més a conseqüència de l'aparició d'aquests documents s'han demostrat les deficiències i les excel·lències del periodisme, “només Wikileaks no serveix, perquè és material en brut, es necessita un procés de verificació que es el Periodisme”. Guibernau va advertir que una altra conseqüència és que les diferències entre el que és públic i el que és privat s'estan difuminant, “ara els diplomàtics hauran d'actuar sempre com si estiguessin en públic per evitar aquestes filtracions”.

Per últim es va parlar sobre el que representa la premsa groga en una democràcia, “només podem tenir premsa excel·lent si al costat tenim escombraries” va afirmar Bassets fent referència a la existència necessària de premsa sensacionalista en societats que gaudeixen de llibertat d'expressió “les democràcies són els territoris perfectes perquè sorgeixin les vaques de quatre caps”, va dir Lluís Bassets quan el periodista Martí Anglada va criticar la notícia inventada que va aparèixer a un mitjà anglès sobre el naixement d'una vaca amb quatre caps. A tot això Guibernau va afegir que s'ha d'anar amb compte amb aquestes “escombraries”. L'important és educar a la gent perquè sàpiga diferenciar, “sinó la seva llibertat es veu molt reduïda”.

¿Revolución 2.0?



En el Auditorio de la Facultad de Comunicación Blanquerna tuvo lugar la conferencia titulada “La e-revuelta árabe”, a la que asistieron como invitados (de izquierda a derecha siguiendo la fotografía): Karim Hauser, ex-corresponsal de la BBC en el Cairo; Wael Abbas, activista online para los Derechos Humanos en Egipto, blogger y periodista; y Lali Sandiumenge, periodista especializada en TIC en el mundo árabe. La moderadora fue Montserrat Arbós, periodista y profesora en la misma universidad. Nada más comenzar la conferencia ésta lanzó la pregunta que definiría la conferencia: “¿Estas revoluciones que se están viviendo en el mundo árabe son 2.0?”

El primero fue el señor Hauser, que respondió afirmativamente a la pregunta, argumentando que actualmente Internet tiene el poder de cambiar el mundo, aunque advirtió que si lo hace no va a tratarse de un cambio immediato, “no son revoluciones de 18 días o de unas semanas”, los cambios hay que contextualizarlos porque se van a recojer los frutos después de muchos años de sembrar las semillas de la revueltas a través de blogs y redes sociales, e incluso antes, cuando aun no existía Internet. Hauser también comentó la importancia de la participación que el grupo Anonymous tuvo en las revueltas, ya que dieron a conocer documentos y aportaron ideas que ayudaron a los manifestantes. A pesar de considerarla una revolución 2.0, también recordó que en Egipto se impidió el acceso a Internet cuando ya había comenzado la revuelta y no obstante este hecho no detuvo a los manifestantes, que prosiguieron con su lucha, “utilizando métodos más antiguos como el conocido boca a boca.” También comentó que Internet no solo ha sido utilizado por los revolucionarios, sino que también lo han usado los que eran afines al gobierno para lanzar contraofensivas contra el movimiento antidictatorial, así como amenazas a los manifestantes y activistas. Por tanto, Hauser añadió que lo más importante para combatir este tipo de informaciones fraudulentas es la eduación, “porque los usuarios de internet han de ser capaces de distinguir entre llos diferentes inputs que reciben”.

Lali Sandiumenge por el contrario afirmó que sería exagerado decir que éstas han sido unas revoluciones 2.0 “simplemente, sin Internet y canales de televisión como Al-jazeera las revueltas no hubieran pasado tan rápido, pero hubieran sucedido”. Además añadió que sería muy injusto considerarlas así por todas las personas que llevan tantos años luchando sin usar Internet. También explicó que esta revolución relacionada con las redes sociales y los blogs ya se venía haciendo desde muchos años antes, sobretodo desde los años 2004-2005, “cuando hubo una gran explosión de bloggers en Internet”. A todo esto sin embargo hay que sumar las consecuencias del uso de Internet “los costes han sido muchos bloggers detenidos, torturados, encarcelados, etc.”

El último en hablar fue Wael Abbas, que explicó su experiencia personal como activista en Egipto. “Los bloggeros tenemos un pie en la calle y otra en internet, este es nuestro poder”. Durante las revueltas, Abbas cogía sus cámaras de fotos y de vídeo y salía a la calle para filmar, realizar entrevistas, etc., que luego colgaba en su blog. De esta manera dice que aportaba lo que tantos otro medios no podían aportar: la interacción con los otros manifestantes y activistas. “El único medio libre es internet”, antes no se podía criticar, o simplemente mostrar la realidad tal y como era, porque para todo se necesitaba un permiso del gobierno, pero gracias a internet asegura que esto cambió “por eso el cuerpo policial era tan poderoso...Nadie podía criticarlo”.

dissabte, 26 de febrer del 2011

Una niña, unas palabras, y la Muerte

Le habría encantado contemplarla besándole los polvorientos labios devastados por las bombas.
Sí, lo sé. En la profunda oscuridad de mi corazón de siniestros latidos, lo sé.
Le habría gustado, sin duda.
¿Lo ves? Hasta la muerte tiene corazón.




La La ladrona de libros es una novela "infantil" en la que la Muerte nos narra la historia de una niña triste, un hombre que toca el acordeón, un judío aficionado a las peleas y un niño con el pelo color limón. La niña, Liesel Meminger, roba libros, o mejor dicho, colecciona palabras, las recolecta y se las guarda en lo más profundo de su ser: horror, belleza, nazismo, amistad, sueños, son algunas de ellas. Se trata por tanto de un libro oscuro, trágico, como no podía ser de otra manera tratándose de una historia ambientada en la Alemania nazi. Aunque también nos encontramos con la ternura de la infancia, el valor de la amistad y la tenacidad de quienes se aferran a la vida atreviéndose a mirar a la Muerte fijamente a los ojos.

Markus Zusak (Sydney, 1975) ha sabido plasmar genialmente en esta historia dos realidades muy diferentes: la mirada de una niña inocente y la crueldad del nazismo, a través de metáforas que juegan con la perspicacia del lector y construcciones textuales que brillan por su singularidad.

La protagonista sufre la muerte de su hermano menor, el abandono de su madre biológica, el dolor de una guerra y otras circunstancias dolorosas que la hacen internarse en el mundo de las palabras y descubrir el valor y el poder, a veces peligroso, que éstas pueden llegar a tener. En definitiva, esta fantástica obra representa una lección de sinceridad y una reflexión sobre el lenguaje en un contexto de horror y soledad.


Título: La ladrona de libros
Título original: The book thief
Autor: Markus Zusak
Publicación: 2005

divendres, 11 de febrer del 2011

El "hacer ver que"




Los fotógrafos fotografiados. Al observarlos con detenimiento, inevitablemente la curiosidad se retuerce en el pecho y nos sale por la boca en forma de pregunta: ¿Qué es lo que todos intentan fotografíar? Observen sus miradas. La mayoría prestan atención a las cámaras. Hay alguno más atrevido que observa al fotógrafo, y otros, más despistados, simplemente no miran a nada en concreto, o lo hacen hacia dentro, zambullidos en sus pensamientos... Son pocos los que realmente parecen estar observando lo que tienen delante suyo: se trata de la mujer de la media sonrisa, la de la mirada enigmática y pose inquietantemente serena, la Monalisa.
Millones de personas cada año, entre las que el fin de semana pasado me incluía yo, pasamos por el Louvre en busca de fotografías como esta, que servirán para adornar nuestros preciosos álbumes de viaje o, en la versión más actualizada, sumarán la enésima fotografía colgada en facebook de la misma temática. Y es que, no nos importa para nada la señora que pintó Da Vinci, lo que queremos es que los nuestros sepan que hemos estado allí. La autenticidad y la realidad no nos interesan, no les desvelo nada. Estamos en la era de la copia y el simulacro, donde no importa aquello que es, sino aquello que representa.
Yo misma hice esta fotografía y después, me quedé con estos pensamientos vagando por mi cabeza. Entonces fue cuando, ya dirigiéndome a la salida del museo, me topé con un grupo de japonesas que, al lado de “La libertad guiando al pueblo”, se hacían fotografías a ellas mismas a través de uno de los grandes espejos que hay dispuestos por todas las salas. Sonreían y posaban, inconscientes de donde estaban (tampoco les importaba). Esta me pareció la confirmación de mis sospechas. Me pareció estar delante del colmo de la superficialidad, una actitud ferozmente posmoderna. Es el vivir para parecer.
Ya fuera del museo entré en un bar con más gente para tomar un café. El bar estaba lleno. Los camareros esbozaban sus más amplias sonrísas y corrían, estresados, para poder atendernos a todos. También había un grupo de turistas alemanes que dirigían algunos piropos a unas francesas que estaban en la barra. A nuestro lado, se sentaron dos señoras que comentaban lo fructífero que había sido el día de compras. En definitiva, jóvenes, parejas, familias. Todos estabamos bien. O mejor, lo parecíamos. Hasta que un grito interrumpió la normalidad de la escena. Al fondo de la sala se oyó un llanto roto. Todos nos giramos para observar la situación. Yo pensé que se trataba de una broma, que alguien estaba teatralizando un llanto, pero descubrí que no era así. Un hombre de unos cuarenta años de edad, con el móvil pegado a la oreja, rompió la rutina de la escena con un llanto desolador, que resultaba patético por su profundidad, por su realismo, paradójicamente . En ese momento tuve la certeza de que todos los que estabamos presentes sabíamos lo que le había ocurrido, porque solo la muerte es capaz de provocar tales reacciones. Al principio todo el mundo se quedó callado, pero poco a poco fue volviendo el murmullo de fondo. La gente volvió a beber café, a hablar con los de al lado, a internarse en sus pensamientos... y así, con la media sonrisa y los ojos tristes como la Gioconda, posando en su escenario idílico, contínuamos con nuestras cosas. Haciendo ver que no había pasado nada, que no habíamos sentido como dolía esa bofetada de arrolladora realidad.