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dissabte, 14 de maig del 2011

Cuando se trata de ser tú y la silla

Su situación

Ana, 25 años. Reside en Sant Just Desvern con sus padres y sus dos hermanos. Quedé con ella para tomar algo en un bar cerca de su casa hará un par de días. Llegué cinco minutos antes y a la hora de quedada en punto ya la veía venir. A su ritmo, sin prisas pero sin pausa. Me levanté para saludarla y nos sentamos en una pequeña mesa. Ella en frente mío. Estuvimos charlando un buen rato, bebiendo Coca-Cola primero, una cerveza luego. Tenía que ir al baño, así que me levanté, entré en el bar y busqué los servicios. Algo tan simple como ese acto, para Ana es complicado, o quizás más que complicado, ya no se acuerda de lo que es tener la sensación de necesitar vaciar tu vejiga. En su caso es un acto totalmente mecanizado. Ana va en silla de ruedas. Es paralítica desde los 13 años, cuando por culpa de una negligencia médica, le cambiaron la vida. A ella y a los de su alrededor.

‘Tengo que controlar mucho lo que bebo en cada momento y estar constantemente calculando las horas que pasan tras la última vez que he ido al baño. Cada cuatro horas me toca, como cuando te recetan una pastilla. Empecé llevando sonda con un tubito que llegaba a una bolsita atada a mi pierna. Pero ese sistema en las mujeres es más complicado que en los hombres

y para nosotras se trata de un foco de infección. Yo tuve muchos problemas con la sonda ya que cada dos por tres tenía infecciones de orina. Así que me implantaron un aparato en la pierna que tiene un mando con tres botones: el de orinar, el de evacuar y el de erección que, en mi caso, está desconectado. Yo cada cuatro horas tengo queir al baño, apretar el botón y éste manda el estímulo’. Ana no puede improvisar. No puede decidir con sus amigos irse a unsitio sin informarse antes de si éste dispone de un baño adaptado y si podrá, en cuatro horas, utilizarlo. Todo tiene que haberlo calculado antes.

Su experiencia

Tras tres operaciones, la joven ingresó en el Instituto Guttmann, un mundo aparte del que vivimos el resto de la sociedad, dedicado en exclusividad a personas con minusvalías. ‘Actividades cotidianas como ir al baño, ducharse o vestirse pueden ser, inicialmente, difíciles. Habituarse a ir en silla de ruedas, así como avanzar en las habilidades personales y sociales en este tipo de situaciones para manejarse desde la nueva situación de discapacidad, requiere una participación activa, mucho esfuerzo y perseverancia. En el Guttmann es una cosa, parece más fácil, menos complicado, te motivan. Pero cuando sales es otra cosa la que hay que asumir. La ciudad no está tan preparada como ese centro’, me explicaba una de las enfermeras. Ana estuvo ingresada durante seis meses. Seis meses en los que, mientras ella estaba renaciendo en su nueva vida, adaptándose a la nueva situación, su familia tuvo que buscar un nuevo hogar al que mudarse. Vivían en una torre rodeada de jardín con 3 pisos y otros tres escalones frente a la puerta de entrada. Allí era imposible regresar. Así que desde entonces, están en un piso con pasillos anchos y puertas modificadas para que también pase la silla entre los dos cantos, un baño adaptado y sin ningún escalón desde la calle hasta la puerta de la entrada. La enfermera con la que hablé coincidía con Ana: ‘El hecho de finalizar el tratamiento y poder abandonar el hospital es algo deseado pero al mismo tiempo, según las circunstancias de cada uno, también se puede vivir con inseguridad.’ ‘Te entra en el cuerpo una sensación rarísima y paradójica, te quieres ir pero no. Supongo que tienes miedo.’, decía sentada frente a mi mientras tomaba un sorbo de Coca-Cola en el bar. ‘En la Guttmann te enseñan todo lo que necesitas saber para llevar una vida independiente, pero no sales de allí aprendida ni mucho menos. Lo peor es precisamente cuando sales de la Guttmann. Ya no tienes a nadie que te vaya detrás y te diga ‘esto lo tienes que hacer así’ o que te aguante si ve que te vas a caer. Ahí eres tú. Estás solo frente a una nueva vida.’ Es como cuando te sacas el carnet de conducir: cuando empiezas las prácticas con el profesor al lado vas inseguro, pero esa inseguridad la vas perdiendo a medida que ves que aprendes a conducir. Pero siempre cuentas con la confianza de que tienes alguien al lado que puede reaccionar más rápido que tú. Finalmente, apruebas el carnet y cuando vas a coger tu coche por primera vez, vuelve esa inseguridad del principio. Estás sola y hasta que no tienes experiencia, no sabes conducir. El proceso es el mismo cuando te quedas paralítica según el relato de Ana.

Su vida

En cuanto al carnet de conducir, ella se lo sacó a los 20 años. Tuvo que pagar una cuota superior a la de cualquier persona ya que no todas las autoescuelas tienen coches adaptados y el mero hecho de adaptarlos, ya que no vienen así de serie, cuesta mucho dinero. Por una práctica pagaba alrededor de 90 euros. Pero ahora tiene su propio coche y conduce sin ningún problema. Las dificultades le llegan a la hora de aparcar. No puede aparcar en batería debido a que, la mayoría de veces, no cabe la silla entre su coche y el de al lado. Tampoco puede aparcar en una calle que haga bajada porque en ese caso no puede dejar la silla al lado del coche ya que empieza a rodar cuesta abajo. ‘La silla es tu medio de vida. Sin la silla no eres nada, ni nadie’ por ello tienes que asumir que no sólo eres tú, eres tú con la silla.

La enfermera del Instituto Guttmann me contó una anécdota: ‘El otro día le daban el alta a una de mis pacientes. Una mujer que se había quedado paralítica y llevaba un año ingresada. Con una sonrisa en la cara me vino y me dijo: ‘¡Por fin ya se ha acabado esto, ya nos vamos para casa!’ y, sintiéndolo mucho le tuve que decir que tuviese en cuenta que ahora empezaba todo.’ Ana, al igual que esta mujer, vivió en el Guttmann una etapa de su vida. Una etapa que hizo de transición entre su primera vida y la segunda. En esa fase te encuentras en una burbuja, en un hospital en el que todo está pensado para ti, en el que todavía no eres consciente de lo que te espera fuera. ‘Para mí no fue duro el estar en la Guttmann, lo duro fue el después’, me afirmó Ana. ‘Todo el mundo, tarde o temprano, se da la ostia cuando asume su nueva circunstancia.’. Ella tardó un año en darse cuenta de todas las dificultades que tenía para llevar una vida normal.

A sus 25 años vive de forma casi independiente pero siempre hay factores externos contra los cuales ella no puede hacer nada y que le hacen la vida más complicada. En Barcelona hay muchísimas barreras arquitectónicas. ‘Lo más gracioso fue cuando estudiaba la carrera. Tenía que ir a Mundet y el primer día quise coger el metro en María Cristina. Fui a la parada, vi que había ascensor y pensé que no habría problema. Pero, ¿hasta dónde llega el ascensor? ¡Hasta donde se compran los billetes! Y, ¿Qué hago? ¿Luego me lanzó al vacío hacia el andén?’. A la parada de metro de María Cristina ya le han puesto solución, pero hay muchos otros problemas que aún no se han solucionado. Y Ana me decía tras acabarse la cerveza, que le gustaría que algún día los arquitectos, al acabar su obra, se sentasen en una silla e intentasen acceder a su edificación y moverse por ella desde esa situación. Probablemente muchos se darían cuenta de que habrá personas que no puedan disfrutar de lo que ellos han ideado con orgullo.

Sin embargo, Ana se lo toma con filosofía. La ciudad no está hecha para personas minusválidas. A pesar de que hay un alto porcentaje de gente en este tipo de situaciones, se piensa poco en ellos. Cada vez más pero de forma irónica. ‘Los autobuses, por ejemplo, se les ha puesto una rampita. Parece estupendo, pero es una rampa que no la puedes subir si vas solo.’ Y como este, podría citar muchos ejemplos, algunos que ella me contaba incluso riéndose de lo absurdo que llegaba a resultar. Pero creo que es más fácil imaginarse por un momento estar sentado, vivir sentado y no poderse levantar. Tener las piernas desconectadas del resto del cuerpo y estar obligado a vivir de esta manera. Te das cuenta entonces de las muchas dificultades que existen y de tantas otras que se podrían evitar solo teniendo en cuenta que las discapacidades existen.

Su filosofía de vida

‘Al principio lo veía todo muy complicado y si te soy sincera sigo viéndolo difícil. Pero tienes que vivir de la mejor manera que puedas. Yo podría estar todos los días de lo que me queda de vida encerrada en mi casa llorando. Pero, ¿para qué? Eso no solucionaría nada. Lo que hago es vivir el día a día. Vivir el hoy y no pensar en el mañana, porque quizás mañana se inventa algo que me cure. Pero precisamente para no obsesionarme con eso, prefiero disfrutar el día de hoy. Una enfermera del Guttmann me dijo una vez: ‘Tranquila, ya lo aceptarás’. Y yo le contesté: ‘Perdone pero no la aceptaré. Ni ahora ni nunca. Porque yo he tenido la posibilidad de estar 13 años de mi vida andando y de repente me lo han quitado. Como comprenderá, yo no voy a aceptarlo’.’ Y, de hecho, Ana sigue manteniendo esa postura. No acepta estar en silla de ruedas, pero lo asume porque no le queda otra ‘es lo que me ha tocado vivir’, dice. Pero me advierte que si ella aceptase este hecho, estaría perdiendo ese poquito de esperanza que tiene de que las cosas cambien algún día.

Conclusión

Estábamos todavía en el bar y llegó un amigo que se sentó con nosotras. Ana se fue al cabo de unos minutos y me quedé con él a solas. Me preguntó porqué estábamos hablando de su minusvalía y le expliqué que sería para un reportaje. ‘¿Y cómo lo quieres enfocar?’ me preguntó con curiosidad. Lo que quiero mostrar es, en base a una experiencia personal como la de Ana, cómo es la vida de una persona que no siente las piernas, las dificultades que tiene y a la vez criticar la infraestructura de nuestra ciudad que no está pensada para ella. Sólo me gustaría que por un momento quien lea esto fuese consciente de los problemas que tiene una persona paralítica y que valore todo lo que se le facilita al poder andar. A mi amigo le convenció, le pareció interesante y se quedó pensando. Yo me fui andando hasta mi moto y pensé que la calle en que la había aparcado, Ana no la podría cruzar por culpa del bordillo que yo, subida a la moto, bajé con cuidado.

dimarts, 3 de maig del 2011

Una ballarina

Nom: Laura Mateu
Edat: 20 anys
Ocupació: combina els seus estudis amb la dança.














diumenge, 24 d’abril del 2011

El premio gordo aún está por caer


Desde este pasado lunes gran parte de la prensa española se encontraba en Valencia para empezar a absorber los ánimos que allí se percibían durante la espera del gran partido de la final de la Copa del Rey. Un Barça-Madrid que, tras un empate a uno en el Bernabéu en su último partido, motivaba a unos y alarmaba a otros. Allí quedaron igualados y asimismo podría decirse que quedó la final de ayer. Dos buenos equipos que mantuvieron a la afición en tensión durante todo el juego con una buena defensa y un buen ataque por ambas partes. Las porterías permanecieron intactas los 90 minutos de partido, los únicos que pisaron su interior fueron Pinto por un lado y Casillas por el otro. Media hora más fue el regalo que le hicieron a los jugadores para seguir luchando. Todo dependía de un golpe de suerte: un gol que podía ser de unos como de otros. Y fue de ellos.

La final de Copa de ayer fue el clásico más visto de la historia. El encuentro tuvo una audiencia media de 12.849.000 espectadores y se incrementó durante la prórroga con más de 14 millones con sus ojos atentos a la pantalla del televisor.

A las 21.30h todas las miradas se dirigían al estadio de Mestalla, unos 50.000 aficionados saltaban, gritaban y animaban en las gradas, mientras entraban los jugadores al campo, se colocaban uno al lado del otro, respiraban profundamente y se concentraban al son del himno español. Todos corrieron a sus posiciones y Puyol dio el golpe de salida con un primer pase.

Durante la primera parte, un inesperado Real Madrid que atacó al Barça con una presión inigualable, hacía que el equipo blaugrana no pudiese acabar sus jugadas, a lo cual su afición no está acostumbrada. El equipo blanco no había dejado huecos entre líneas e intentar traspasarlas se convirtió en un gran obstáculo para el Barça. Guardiola, desde el banquillo, miraba atento y con preocupación. No había manera de resolver los pases con un final feliz e incluso muchos de ellos, para variar en un enfrentamiento de estas características, acababan en faltas de unos o de otros con tarjetas por aquí y tarjetas por allá, insultos y rivalidades. Los abucheos al arbitro eran de esperar y éste se encontraba solo en el campo. Era su palabra contra los de un bando y los del otro. Y entre todo el jaleo, tras 45 minutos dio la pitada que acababa con la primera parte.

El entrenador del Barça aprovechó para corregir posiciones y animar a su equipo lo cual dio buen resultado. En la segunda parte los culés pudieron identificar con más orgullo a su equipo quien actuó con más paciencia, más presión hacia su contrincante, buenos ataques y ocasiones de gol. El Barça comenzó a ver la luz. Sin embargo, no fue tan fácil. Pasaban los minutos y seguían empatando a cero. Llegaron a los 90 minutos sin haber marcado ningún gol. La Copa seguía en zona de nadie. Por ello se alargó el partido media hora más. El partido llegados a este punto, caía en manos de la suerte. Y ésta la obtuvo Cristiano Ronaldo, quien en el minuto 13 de la prórroga remató un pase de Di María y llevó al delirio a todos los madridistas con un chute que Pinto no logró detener.

Así pues, tras 18 años, el Real Madrid ha vuelto a ganar la Copa del Rey y Pep Guardiola pierde su primera final al mando del Fútbol Club Barcelona. El doblete no ha podido ser. Pero el Barça y su afición esperan la Champions con entusiasmo y con esperanza de demostrar quien es el mejor equipo del mundo. El premio gordo aún está por caer.

dijous, 24 de març del 2011

Campeón del mundo demasiado pronto

Nombre:
Gabi Muñoz
Edad: 24 años




‘’El streetboard es un modo de vida. Me aporta unos valores, un refugio de lo que es el día a día, algo que yo utilizo para desahogarme y una forma de liberar tensión.’’


Gabi Muñoz es campeón del mundo de streetboard. En 5 años ha ganado 4 mundiales. Le apasiona este deporte e intenta fomentarlo en España desde que él se aficionó hace 12 años.


¿Qué es el ‘streetboard’?

Todos los deportes de tabla nacen del surf, el streetboard es su cuarta etapa. Se empezó en el mar, de allí se intentó pasar a la calle poniéndole ruedas a la tabla y nació el skate; después se trasladó a la nieve, prescindiendo de las ruedas y se inventó el snowboard y desde hace poco se quiso llevar eso de vuelta a la ciudad. Así que se volvieron a poner las ruedas pero manteniendo las fijaciones y creando así el streetboard.

¿Cómo lo descubriste?

Por pura casualidad. Y creo que era la única manera de descubrir este deporte. Un día vi a un chico por la calle patinando con un streetboard y me gustó, investigué un poquito y pregunté en las tiendas. Me dijeron que era una cosa que se vendía solo en Estados Unidos. Y de allí es de donde tuve que sacar la tabla.

Pero, ¿ya patinabas antes?

El skate lo probé de pequeño pero me pareció súper difícil. Así que empecé realmente con el snake o streetboard.

Entonces es más fácil el streetboard.

Bueno es diferente. El skate si te vas a caer puedes saltar y evitarlo, en el streetboard no. Pero, en cambio, si quieres saltar vas atado lo cual es una ventaja. Por otro lado es muy difícil moverse precisamente porque estás atado.

Y , ¿Cómo llegaste a aficionarte?

Por curiosidad. Con el primer streetboard que compré venía un video que me miré y cuando vi lo que se podía llegar a hacer con el patín dije: Yo quiero hacer eso.

¿Cómo llegaste a competir a nivel mundial?

Una cosa muy buena que tiene el streetboard es su comunidad. A diferencia del skate y del snowboard nosotros somos pocos. Así que cuando nos encontramos nos apoyamos muchísimo. Me fui encontrando a gente que competía. Al principio iba con ellos, miraba, y a los pocos años empecé a competir yo también.

¿Tus primeros campeonatos?

Al principio competía a nivel local hasta que en 2003 fui al primer mundial en Los Ángeles y quedé descalificado aunque rompí un record del mundo al hacer un truco que todavía no había hecho nadie, pero lo hice fuera de tiempo.

Qué lástima…

Sí. Pero fue una experiencia muy positiva en la que me di a conocer, vi que pese a ser un deporte pequeño, como aceptan muy bien a todo el mundo, se creó una expectativa sobre mi y cuando llegué allí todo el mundo estaba esperando saber quién era el español nuevo que venía a patinar.

Pero supongo que ganar un campeonato para un español es más complicado al no estar tan desarrollado este deporte aquí…

Durante toda la vida de este deporte los mejores han sido los americanos y los alemanes. Aunque en EEUU ahora esta cayendo más. Quien más está demostrando que tiene nivel es Gran Bretaña y España. Llevamos unos cuantos años apretando muy fuerte. Yo llevo 4 mundiales ganados en los últimos 5 años, así que se puede decir que España tiene buenos corredores.

¿Crees que se está desarrollando cada vez más este deporte aquí en España?

Si, pero tiene un inconveniente muy grande ya que se trata de un deporte extremo y tiene una vertiente destructiva o así es visto por la sociedad.

¿A qué te refieres?

Cuando ves un patinador por la calle pasando por encima de un banco o una barandilla es verdad que existe un desgaste y por ello los patinadores tenemos la dificultad de encontrarnos con un sistema social que rechaza nuestro deporte.

¿Has tenido algún problema con esto?

A mi me pusieron una multa de 1.200€, multas superiores incluso a las que se les pone a un conductor ebrio. Existe una persecución y eso hace que sea más difícil que se desarrolle el deporte, que se conozca.

Y ¿qué propones como solución?

Hay una alternativa muy fácil que es aumentar la inversión en estos deportes. Lo que debería hacer el sistema en España es tener en cuenta que ya hay un talento aquí muy avanzado y con resultados muy positivos y tendría que invertir un poco en ello. Es impresionante ver como la ciudad atrae a mucho turismo deportivo y que sin embargo no haya ninguna instalación ni inversión aceptable.

Ya.

Yo cuando patino y represento a España, estoy muy orgulloso de ello pero me da un poco de pena que ellos no me apoyen a mi de la misma manera.

¿Qué tipo de apoyo?

Pues proporcionándome instalaciones para que yo pueda entrenar y mantener ese nivel. No tenemos absolutamente ninguna pista en el área metropolitana de Barcelona, a pesar de ser considerada la meca del skate y la ciudad ideal para el streetboard.

¿Cómo puede ser la meca de este tipo de deportes con tan poca inversión en ellos?

Por dos razones. Por un lado, la arquitectura. Barcelona es como lo que equivaldría a una estación de esquí para un snowboarder, para un patinador. Sus barandillas, sus escaleras, el suelo, se ha hecho de una manera muy apta para patinar. Y por otro lado, el clima. No llueve mucho así que se puede patinar gran parte del año.

Sin embargo no te permiten hacerlo. ¿Dónde has entrenado tu para llegar tan lejos?

Hace 3 años inauguré mi propio skatepark con 4 amigos más. Tuvimos que hacer una inversión privada que no se había hecho nunca antes en España para disponer de un lugar adecuado en el que se pudiese entrenar.

¿Qué te aporta a ti este deporte?

Es un modo de vida. Me aporta unos valores, un refugio de lo que es el día a día, algo que yo utilizo para desahogarme y una forma de liberar tensión. Y no me gano la vida, pero tengo sponsors que me ayudan como Drunken Monkey y la tienda DropIn.

¿Ves un futuro dedicándote solo al streetboard?

En principio no. Este deporte ahora mismo es un bebe. Si lo comparas con el skate o el snowboard acaba de nacer. Yo llego demasiado tarde. No puedo vivir de este deporte.

¿Pero crees que las siguientes generaciones sí que van a poder hacerlo?

Estoy convencido de que el streetboard va a salir a la luz y cuando se conozca si que dará de comer a más personas y confío en que los chicos que ahora tienen 5 u 8 años, cuando tengan mi edad puedan vivir de ello así como lo hace un patinador con skate o un snowboarder.

Entonces, ¿tú como ves tu futuro en relación a este deporte?

A lo máximo que aspiro es a pasármelo bien con ello, a ser uno de los papas de este deporte y a como mucho, lanzar una marca y tenerla allí como mi bebe, por así decirlo, para crear mi vínculo con el deporte y apoyarlo. De momento solo soy uno más que intenta desarrollar el deporte y potenciarlo a nivel mundial. Pero sé que a nivel profesional no tengo alternativas.

dijous, 17 de març del 2011

Para aquellos que sufren dolor ajeno


Andrea Aguilar junto con sus compañeros de Médicos sin Fronteras han presentado esta tarde en las XVII Jornadas Blanquerna uno de ‘los proyectos más complejos a los que se han enfrentado en su vida’: Pastillas contra el dolor ajeno.

A las 16.30h se encontraban en la ponencia Andrea Aguilar, líder del proyecto, Rafa Carrasposa, responsable de Colaboraciones Estratégicas y Jorge Martínez, diseñador gráfico y creativo, preparados para dar un discurso emotivo y mostrar a un público joven cuál es exactamente su trabajo y sus objetivos.

¿Qué es Médicos sin Fronteras? Esa ha sido la primera aclaración. Se trata de una organización médico-humanitaria de gran notoriedad y de carácter internacional cuyo trabajo a veces no es tan evidente. Y es que su línea de trabajo más mediatizada normalmente es la intervención en catástrofes. Sin embargo, su dedicación va mucho más allá y ayudan a miles de enfermos olvidados. ‘Salvamos vidas, somos la ambulancia del mundo’ ha añadido Jorge Martínez mientras Rafa Carrasposa ha bebido un sorbo de agua para seguir explicando. Así pues, la organización interviene en distintos contextos y en el que se ha centrado la conferencia es en las víctimas de enfermedades endémicas y epidémicas, en concreto seis de estas enfermedades, que ellos intentan reducir.

¿Cómo nace la campaña? Segundo punto a responder. Jorge Martínez trabaja en una agencia de publicidad y casualmente conoció a Juan Carlos Tomás, el fotógrafo de Médico sin Fronteras, quien quiso mostrarle unas fotos de estos enfermos olvidados para una posible exposición en uno de los festivales que organizaba el diseñador. ‘Aquellas fotografías me impactaron bastante, le di muchas vueltas y, caracterizado por mi pro-actividad, me puse en marcha’. Jorge empezó un estudio sobre los fármacos más consumidos en España y llegó a la conclusión de que ‘lo que nos obsesiona es no sufrir’. Los medicamentos más demandados eran analgésicos. ‘Nuestra obsesión me chocó al compararlo con aquellos enfermos que no tienen acceso a los medicamentos. Me pareció algo totalmente irracional.’. Fue entonces que se le ocurrió pensar en lo bonito que sería que un gesto para nosotros tan fácil como es el de acercarnos a una farmacia, pudiese ayudar a aquellos que no pueden acceder a ella. De esta manera presentó el proyecto a Médicos sin Fronteras quienes adoptaron la idea desde un principio con ganas de ponerla en marcha.

¿Qué son las pastillas contra el dolor ajeno? El simbolismo de esta cajita de 6 caramelos que empezó a venderse en las farmacias hará poco más de 3 meses, ha sido la siguiente aclaración. La involucración en la campaña de todos los miembros de la organización desde un comienzo se debe a los 3 millones de evitables muertes al año a causa de 6 enfermedades: el SIDA, la Tuberculosis, la enfermedad del sueño, el Kala azar, el Chagas y la Malaria. ‘Si en el primer mundo tenemos pastillas para cualquier dolor, ¿qué ocurre si lo que nos duele es el dolor ajeno?’ ha comentado Andrea Aguilar. Así pues, los 6 caramelitos de menta simbolizan estas 6 enfermedades. El formato simulando un medicamento es la gracia de la campaña y la venta únicamente en farmacias ha sido para MSF lo más complicado debido a todo un cúmulo de temas burocráticos. Por ello han tardado dos años en poner el proyecto en marcha. No obstante, la colaboración ha sido increíble y tanto los distribuidores farmacéuticos, los fabricantes del cartón de la cajita como la fábrica de caramelos hacen su labor en esta causa de forma gratuita. El euro entero que vale este medicamento va destinado a la cura de miles de enfermos.

¿Cuál es el balance a tres meses del lanzamiento de la campaña? Como conclusión. Algunos números: 3 millones de cajas vendidas, 75% de cobertura en farmacias, 500.000 visitas a la web, 4.000 solicitudes de ‘pack de activista’… Que la campaña haya funcionado tan bien no se debe exclusivamente al buen trabajo de estos jóvenes que la han llevado adelante con ilusión y entusiasmo sino que también han ayudado una serie de casualidades y causalidades. Ha sido un proyecto innovador en el que se trataba de fabricar y vender un producto y por ello, la organización ha utilizado por primera vez caras famosas como la de Buenafuente o Iniesta. Su spot principal lo protagonizó Luís García Berlanga, quien dos días después, falleció. Eso dio un empujón al proyecto ya que fue lo último que Berlanga hizo en vida. Pero hay que decir que una campaña mide su éxito en función de qué grado de capacidad tiene de pertenecer a la sociedad y, como ha concluido Rafa Carrasposa ‘La gente la ha hecho suya’ a lo que rápidamente adjuntaba Jorge Martínez: ‘Es una idea cojonuda, maravillosa y bonita pero que además, funciona’.

‘Todavía no tengo voto, pero sí tengo voz’

El lema ‘implícate’ de estas XVII Jornadas Blanquerna se adapta totalmente al tema de la última conferencia que tuvo lugar el miércoles por la tarde: la e-revolución árabe. En ella participaron Lali Sandiumenge, periodista especializada en el mundo árabe, Karim Hauser, excorresponsal de la BBC en El Cairo y el invitado más esperado Wael Abbas, bloggero, activista y periodista egipcio.

Comenzó la conferencia con una breve introducción de la periodista Montserrat Arbós quien actuó de moderadora, en la que planteó dos cuestiones principales que condicionaron y condujeron el discurso de los invitados: ¿Estamos frente a una revolución 2.0? ¿Puede internet difundir los valores de la democracia?.

El primer micrófono que se encendió fue el de Karim Hauser, quien respondió con un ‘sí’ rotundo. Pero puntualizó que se trata de un cambio que no hay que ver como inmediato aunque a raíz de lo sucedido en Túnez y Egipto podamos tener esa impresión. Los cambios en estos dos países no se han dado en cuestión de semanas, sino que muchas de las demandas sociales y la opinión crítica de la población habían sido ya sembradas mediante el trabajo de bloggeros y activistas que pretendían cultivar un pensamiento político contestatario al régimen de represión hace ya tiempo. Hauser citó la teoría plasmada en el libro ‘De la dictadura a la democracia’ escrito por Gene Sharp en la que éste advierte que el funcionamiento de un sistema dictatorial cae en el momento en el que los sujetos desobedecen de forma masiva. Se trata de derribar al oponente a través del desequilibrio. Cuando la sumisión termina, el poder se derrumba. Y esta teoría es la que se ha llevado a cabo en los países árabes como Egipto o Túnez tras un fuerte activismo online que ha posibilitado que la sociedad, a pesar de no tener voto, tenga voz. Los medios 2.0 han logrado ‘contrabalancear la retórica oficial y generar una masa más crítica y consciente de que está viviendo bajo un régimen dictatorial’, afirmaba el excorresponsal. No obstante, advirtió que no todo lo que envuelve internet son alabanzas, ya que la herramienta puede ser utilizada para efectuar ataques al propio movimiento amenazando o arruinando la reputación de alguno de los líderes activistas. ‘Poner cosas en internet’ – conluía, – ‘no significa necesariamente dialogar y, precisamente, una de las características necesarias en una democracia es el diálogo.’

El matiz que criticó Lali Sandiumenge seguidamente durante su discurso fue que la lucha de estos jóvenes activistas mediante el uso de internet ha tenido un coste. Y es que muchos bloggeros han sido detenidos, encarcelados o torturados. Sin embargo, admitió que esta tecnología tiene una función como plataforma informativa y de expresión muy necesaria y útil en estos países y que internet ha contribuido a la concienciación de muchos egipcios que han decidido luchar reivindicando sus derechos para ganarse de nuevo la dignidad.

Wael Abbas fue el ponente más esperado y el último en intervenir. Bloggero desde hace años para complementar su carrera periodística y para mostrar la realidad egipcia mediante videos de tortura y realidad social, también ha sido víctima de la represión. Contaba que ha sido amenazado varias veces debido al contenido que publicaba en su blog y que también de forma online, se habían expandido rumores sobre él que sostenían que era homosexual o que se había cambiado de religión. Wael Abbas confesó que hace unos años, él perdió la esperanza al sentir que la gente no reaccionaba frente a un régimen que no les dejaba respirar. Mientras muchos europeos veían Egipto como un destino vacacional en el que poder nadar con delfines y tomar el sol, la realidad que se escondía tras esa apariencia era muy distinta. En Egipto necesitas permiso del gobierno para, entre muchas otras cosas, escribir en un diario o para crear un partido político, así pues ‘nuestros partidos políticos no son reales, nuestra prensa no es real’ afirmaba el bloggero. Los medios tradicionales no cubren la realidad egipcia correctamente, así que la sociedad no ha podido entender nunca realmente lo que sucedía. De esta manera, dejaron de ser funcionales e internet los sustituyó. ‘El único sitio libre en el que podías trabajar libremente y permanecer anónimo era internet’. Es una herramienta democrática mediante la que cualquiera puede expresarse. Gracias a este fenómeno, se rompieron tabús y la sociedad comenzó a tener la oportunidad de saber qué pasaba en su entorno.

Este año, después de lo que pasó en Túnez, cuando los egipcios también decidieron salir a las calles, Wael afirmaba que había vuelto a recuperar la esperanza que llevaba años perdiendo. Pero finalizaba su discurso avisando de que ‘la lucha aún no ha terminado’ y que ahora a quien hay que vigilar es al ejército que protege su revolución.

dimecres, 16 de març del 2011

Ramón Guardia: 'Ser responsable es rentable'

Un año más la Facultad de Comunicación Blanquerna URL celebra sus jornadas de comunicación y se inician con un tema que urge ser cada vez más destacado: los valores en la comunicación.

Carolina Sorribas, ex alumna de la facultad, doctorada en Comunicación y especialista en marketing con causa, iniciaba hoy una de las primeras conferencias de la mañana. Ha introducido la sesión explicando la dificultad cada vez mayor de diferenciarse de la competencia y ha justificado por ello que es importante hablar de estrategias de comunicación social y de los valores. Seguidamente ha presentado a su compañero Ramón Guardia, sentado a su izquierda, como un hombre de referencia en el marketing social y presidente de la empresa ‘Valores y Marketing’, quien, a partir de ese momento, ha llevado el peso de la conferencia con un discurso estructurado y denso acompañado de varios ejemplos audiovisuales.

En una primera parte, Guardia ha explicado los grandes cambios a los que se está sometiendo la sociedad. Ha querido distinguirlos en 3 grupos confluyentes: las personas o consumidores, la competencia y las instituciones. Estos cambios sociales son los que se perciben por un lado, pero por otro nos encontramos con una revolución en la forma de comunicar y de comunicarnos. ‘Antes nos comunicaban, ahora nos podemos comunicar. Todos los receptores somos potenciales emisores’, añadía el empresario.

Hemos pasado por muchos tipos de comunicación ya que ésta se ha tenido que ir adaptando al momento y Guardia caracterizaba la etapa actual como la ‘sociedad 3.0’ explicando que ya no somos simples consumidores, ahora se nos define como ‘presumers’, un término que entrelaza al consumidor y la persona caracterizado por ser ‘más crítico, con ganas de ser protagonista y que busca una relación con la marca’. El resultado de este cambio ha sido la inversión de la pirámide aspiracional. Se trata de que la marca debe conectar con los valores del consumidor y no al revés. Así pues, las empresas deben adaptarse a esta nueva posición y la clave para hacerlo es, según Guardia, definir los valores para poder funcionar. Como apoyo ha citado a Philip Kotler: ‘Las organizaciones deben ganarse la confianza de las personas. Las empresas deben gestionar los valores, la cultura corporativa y las relaciones’ y ha mencionado las 3 i’s a tener en cuenta: identidad, imagen e integridad. Porque finalmente, ‘¿quién ha acabado con las bolsas de plástico en los supermercados?’, ha preguntado y él mismo

ha dado respuesta: ‘No ha sido Greenpeace, ha sido Carrefour’. La empresa ha definido sus valores y los ha transmitido mediante una campaña que ha provocado un cambio social.

En la segunda parte de la conferencia se han expuesto varios ejemplos de la aplicación de valores a una marca o empresa y su comunicación o transmisión a la sociedad así como Ausonia y la lucha contra el cáncer o Carrefour a favor de la ecología y los productos naturales. Pero el ponente también ha advertido que los valores deben ser tangibles y reales haciendo de este modo una crítica al caso de El Corte Ingles. Hace unos años un grupo de organizaciones hicieron una investigación sobre el origen de los productos de la cadena de centros comerciales y salió a la luz que ésta no se preocupaba más que por sus clientes sin tener en cuenta las condiciones de trabajo de sus proveedores. ‘¿Cómo vas a querer compartir y transmitir valores a la sociedad con tus empleados y clientes si favoreces la transgresión de esos valores con tus proveedores?’, ha preguntado Guardia de forma retórica.

Para concluir ha afirmado que ‘ser responsable es rentable’ y que nos encontramos en una generación de valor compartido en la que ‘las compañías que se conducen voluntariamente de forma ecológica y crean valor real, se alinean con el bien social y se verán por lo tanto favorecidas competitivamente’. Así pues, los valores y el marketing no son términos opuestos y en un mundo en transformación, hay que transformarse y adaptarse a la demanda teniendo en cuenta más que nunca que los valores son los que nos unen.

divendres, 25 de febrer del 2011

Cuba más cerca que nunca


Obra: Bésame Mucho
Género: Musical
Directora: Yolena Alonso




Se apagan las luces. Un foco central ilumina el escenario. Sobre éste empieza a tocar un grupo de músicos que se encuentran en el interior de un restaurante en la ambientada calle Malecón de La Habana. Se empieza a percibir la energía cubana, su atmósfera, su química, su vibración al sentir el ritmo de la bachata.

A La Habana es donde pretende trasladarnos el musical ‘Bésame mucho’, subtitulado como ‘el musical de las pasiones’ de la coreógrafa y directora teatral Yolena Alonso. La joven reúne en este magnífico espectáculo a 30 artistas entre bailarines, músicos y cantantes que desbordan pasión y energía con cada uno de sus movimientos. Por ello, es inevitable no acabar de pie y moviendo la cintura a ritmo de reggaetón al final del show.

No es tan primordial el argumento de la obra ya que se trata de una intensa historia de amor pero que sin embargo no se aleja de cualquier otra producción hollywoodiense, sino del viaje a La Habana que el espectador realiza, pudiendo observar la realidad de la calle cubana actual, en la que se encuentran grandes artistas, grandes talentos, diamantes en bruto y que viven reprimidos por un régimen que no les deja mostrarse. Se encuentran también tipos humanos muy identificables y aparecen otros temas como los celos, el machismo, los galanteos o la religión yoruba que se distingue por su santería y sus hechizos. ‘¡Es lo que se ve en Cuba en cada esquina!’ afirmaba Yolena Alonso en una reciente entrevista sobre su musical. Ella bailó danza contemporánea hasta los 24 años y aspira a convertirse en una cubana reconocida internacionalmente. Pretende mostrar lo que hay en Cuba actualmente, el talento con el que te topas por sus calles y lo desaprovechado que se encuentra.

El espectáculo seguirá en pie hasta el 27 de febrero en el Teatro Coliseum y luego girará por Madrid, Düsseldorf, Múnich, Ámsterdam, París y Londres.

Si uno quiere conocer Cuba, debe pasearse por la calle Malecón antes de acostarse: música, baile, fiesta y pasión es lo que se encuentra. Pero si Cuba está demasiado lejos, ‘Bésame mucho’ es una buena opción.

dijous, 10 de febrer del 2011

Somos "guays"


Como cada miércoles antes de dar clases en la academia de baile, me senté en una de las mesas de la terraza del bar que se encuentra enfrente de ésta. Pedí un café y saqué el periódico para enterarme de los últimos sucesos. El día anterior no tuve tiempo de ponerme al día y por la noche dedique diez minutos antes de que se me cerraran los ojos a ver las noticias. En busca de éstas, pasé por programas de debate en los que se hablaba de la visita de Angela Merkel y justo cuando llegué al canal solicitado, la noticia que me encontré seguía hablando de la canciller. Sin embargo, el cansancio venció mi inquietud por la actualidad. Así que no pude evitar, desde la mesa del bar, prestar atención a la conversación de dos hombres sentados a escasamente un metro de mi que, precisamente, debatían sobre el tema con orgullo arcaico. ‘Merkel no tiene porqué darnos lecciones’, ‘Nos viene a dar consejo sobre cómo hacer las cosas y luego nos pide a nuestros intelectuales; será que no lo hacemos tan mal’, decían.

En España las cosas no van bien. La sociedad española nunca ha sido ejemplar pero siempre nos hemos justificado con aquello de que ‘sabemos vivir bien’. Y, de hecho, lo sabemos, pero la crisis nos ha roto los esquemas. Nos está durando como a los que más y sin embargo, no perdemos el orgullo.

El trabajador español produce casi un 20% menos que el alemán. Pero el problema es que lo que producimos lo hacemos con desgana. Trabajar supone un gran esfuerzo y eso al ciudadano español no le gusta. Pero la pereza no se debe a que no estemos capacitados, es que el esfuerzo en este país no se valora. En España un ejemplo absurdo pero claro y con el que quizás algunos se sientan identificados al recordar su juventud es la jerarquía en los colegios o institutos. Allí al que se esfuerza se le tacha como empollón, los más populares –los guays- son aquellos que ocultan su dedicación a los estudios y se dedican a montar fiestas y tener resacas.

Ese es un problema y estar orgullosos de ello, otro. Por lo tanto, seria mucho más productivo atender a las propuestas de Merkel, ser más competitivos, compartir valores con la Europa del progreso, hacer nuestros deberes y dejar nuestro orgullo de lado.

Estaría bien no criticar, sino aprender aunque entonces pasemos de guays a empollones.